jueves, 16 de mayo de 2019

La mirada siempre hacia el lugar equivocado

Andan los medio más pendientes de medir nuestro grado de irritación que de medir el grado de culpabilidad en la marcha de nuestra estrella capítulo nosecuantos. Ya van tantos los que han terminado eligiendo un destino más glamouroso que hemos terminado por perder la cuenta y, sobre todo, cerrar las heridas. En el fondo todos sabemos que, tarde o temprano, se terminarán marchando porque el Atleti no es un club deportivo sino un bazar todo el mundo tiene puesta la etiqueta con su precio.

Hace ya mucho tiempo que el Atleti concibió a sus jugadores como un simple activo con el que hacer caja. Clink, clink, y los ojitos, como en las películas de dibujos, completados con el signo del dólar. Porque quien no siente el club con pasión prefiere dar vueltas por la M-30 durante los partidos y saber sacar tajada de cada una de las operaciones. A estas alturas ya da igual lo que quiera o deje de querer Griezmann, porque ya supimos por Torres, por Agüero, por Falcao, por Costa o por Arda, que los jugadores siempre juegan donde quieren. Y nunca, qué casualidad, escogen al Atleti.

La dirección deportiva, en este equipo, es unidireccional e implica vender bien todo lo que bien se mueva. De esta manera, cada cláusula de rescisión es una invitación al comprador ajeno a atravesar las puertas del Metropolitano. "Pase usted", todo esto está en venta. Y así pagan ochenta por Lucas, ciento veinte por Griezmann y pagarán setenta por Rodrigo. Pero esto no acaba aquí, el año que viene será Oblak y al otro cualquier otro jugador que haya despuntado y cuyo precio sea una ganga para los más poderosos. Porque en este bazar, mientras los dueños sigan riéndose en la cara de sus sufrientes empleados, se seguirá viviendo un culebrón por verano.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Gracias, Faraón

No es la primera vez que tengo que regresar al pasado para rescatar un post y pedir perdón en este humilde blog en el que trato de contar y discernir mis pensamientos como atlético y mis vivencias como pésimo analista. Los principios no eran fáciles no porque me faltasen las palabras sino porque el equipo vivía en esa deriva que le conducía hacia la catástrofe final temporada tras temporada. En una de esas y tras una derrota vergonzosa (una más de las de la época), me saqué un post titulado "La bula" en el que venía a decir que Godín era un tipo más que dudoso con el fin de defender al único que, por entonces, se llevaba todos los palos cuando eran todos los que fallaban; Luis Amaranto Perea.

El caso es que ambos, con el tiempo, se terminaron convirtiendo en los jugadores extranjeros que más veces han vestido la camiseta del Atlético, pero mientras el Colombiano dejó a un Atlético lleno de expectativas y falto de objetivos, Godín continuo para liderar defensivamente a un equipo que ha marcado una historia en nuestros corazones. Definitivamente Godín no tuvo bula sino que sufría contagio competitivo y demostró que, cuando el equipo se vestía a su nivel, podía llegar a ser el mejor defensor del planeta.

Es por eso que hoy le pido perdón por aquello y le doy las gracias por todo lo demás. Gracias por aquel gol en el Camp Nou y por el gol en Lisboa que nos hizo soñar durante una hora, pero gracias, además y sobre todo por todo lo intangible y que te ha convertido en el líder defensivo del equipo de nuestro corazón. Un señor dentro y fuera del campo que ha preferido irse en silencio aun teniendo cosas que decir para no dejar un regusto amargo con verdades que hubiesen escocido a dos prescritos. El Atleti sigue perdiendo a sus referentes de manera más que peligrosa. Quizá algún día, de seguir así, este blog vuelva a tiempos pretéritos y tengamos que echar de menos a tipos como al que hoy damos las gracias.

Gracias por todo, Faraón.

lunes, 6 de mayo de 2019

Encomiable

El Barça terminó ganando la liga, es algo que, tarde o temprano, todos esperábamos que terminase sucediendo. Había apostillado el campeonato en su encuentro ante nosotros y ya sólo era cuestión de tiempo; un empate allí, una victoria acá, que terminase reafirmando su conquista. Por ello, la labor de oposición que el Atleti ha hecho hasta el último instante, ha sido encomiable, porque no sólo ha obligado al Barça a redoblar esfuerzo, sino que ha mantenido a raya al Madrid en su esperanza por opositar al segundo puesto.

No es poca cosa, para el Atleti, terminar segundo la liga. A parte de obtener un mayor pellizco en los ingresos repartidos, le ofrece la posibilidad de disputar la nueva Supercopa de Europa que se ha inventado la Federación de Rubiales. Jugar un torneo en el que están Barça, Madrid y Valencia y tener la oportunidad de ganarlo, es de un prestigio notable. Quizá ellos no lo entiendan, pero para los que aspiran a un trocito de mar, poder batallar con los dos transatlánticos en un torneo más pequeño otorga una posibilidad de ganarles que apenas ofrece el largo plazo.

Y está, claro está, la parcela de orgullo que significa el poder estar encima del otro equipo de la capital. No han sido muchas las ocasiones en las que esto ha sucedido y ahí que presumir de ello pues nos ganan en presupuesto, en masa social, en apoyos institucionales y en poder mediático. Temporadas así, sin ningún título, no significan mucho de cara a la galería, pero al menos el equipo está terminando la temporada con tanta decencia que no cabe menos que agradecerlo.

miércoles, 17 de abril de 2019

La lección del Ajax

La Juventus no es menos equipo ahora por haberse eliminado. Me sigue pareciendo un equipo poderoso, con los conceptos muy claros y que en una noche buena, como le ocurrió ante el Atleti, te puede mandar a la lona; porque tiene una defensa curtida, un centro del campo poderoso y un delantero aniquilador. Ahora bien, no conviene confiarse de ninguna de las maneras y, sobre todo, no conviene afrontar los partidos desde la perspectiva de la confianza porque, de vez en cuando, los designios se unen y te dan lecciones de vida. La lección que anoche dio el Ajax en Turín no fue sólo para la Juve sino también para el Atleti.

Porque no se trata de valorar, exclusivamente, al Ajax como un equipo ofensivo y sin temores. No es ahí donde residen las lecciones a aprender, sino en el sino de la identidad. El Ajax no perdió su identidad en ninguno de sus partidos ante Real Madrid y Juventus. Hablamos de dos de los equipos más poderosos del continente a los que el Ajax enfrentó sin complejos, avocado a ser goleado por descuidar la espalda y con el riesgo de ser escarniado públicamente ante los defensores de lo evidente. Más allá del descaro está la personalidad. El Ajax la tuvo en Turín y en el Bernabéu. Al Atleti le faltó ser él para lograr lo que sí hicieron los holandeses.

Porque existen equipos ofensivos y equipos defensivos, equipos intensos y equipos que gustan de esperar, equipos aguerridos y equipo más estilistas, pero lo que lleva a la perdición es ser un equipo sin personalidad. Si algo generó el Cholo en el Atleti campeón que construyó es un equipo que se identificaba con unos valores; pierna fuerte, repliegue solidario y contragolpe fugaz. Aprovechar siempre los errores ajenos, llegar siempre un segundo antes a la pelota. Cuando el Atleti perdió la identidad perdió los títulos y, sobre todo, hizo perder las ilusiones. Está a tiempo de recuperarlo todo porque el arquitecto sigue en su sillón y porque el buen maestro sabe hacer aprender a los alumnos de sus errores. La lección la dio el Ajax; o identidad o muerte. No hay medias tintas.

lunes, 15 de abril de 2019

Alguien me ha dicho

Quisiera vivir en armonía con la templanza que ha alcanzado el equipo en este tramo final de temporada, en la tranquilidad de saberse clasificado para la Champions aún con la esquirla de decepción que ha supuesto decirle adiós a los títulos tan pronto, en la confianza de la seguridad que otorga el saber que el equipo va a competir hasta el último día de la temporada.

Quisiera respirar tranquilo mientras observo la planificación para el próximo curso; mientras preveo algún refuerzo e imagino qué puestos querrá reforzar el Cholo. Esto es siempre un ejercicio de ficción mal gestionada puesto que la venta de humo siempre ha sido un factor captador esencial para estos dirigentes de jeta dura y conciencia perdida. Pero quisiera vivir ahí, en el lado tranquilo de las noticias mientras vuelvo a imaginarme cegado por los nervios en un partido trascendente.

Y quisiera vivir tranquilo si me dejasen, quisiera no tener que echar mano a la intranquilidad, quisiera poder dormir del tirón mientras no vengan sobresaltos. Pero el caso es que alguien cercano al club me ha dicho que van a vender a Rodrigo y ya no puedo estar tranquilo. Porque no me fío de estos golfos. Porque nadie es capaz de joderlo todo sino son ellos.

martes, 9 de abril de 2019

Compromiso y talento

Resulta difícil hacer un ejercicio de compresión cuando estamos en una altura de la temporada en la que, sin nada en juego que no sea la clasificación para la próxima edición de la Champions, nos ha podido la desidia y el desinterés. Porque nos hemos visto forzados a visitar el vacío después de haber cargado nuestra mochila de expectativas.

Resulta imposible no echar un vistazo a los juegos de ficción y creer qué será de nosotros a partir de ahora. Con una plantilla donde el mensaje del entrenador ya no cala como antes, toca renovación o confianza. Cualquier revolución es difícil cuando no se tiene una caja fuerte poderosa. Con talento todo se soluciona, pero cuando hay que fichar desde la cabeza, toca pensar si nos convienen lemares o nos convienen raulgarcías.

Porque el mensaje se ha degenerado hasta el punto de llegar a pensar que es el tipo de futbolistas y no el coraje que les adhiere, el factor determinante a la hora de llevar a cabo el plan. Durante el primer año, aquel de las urgencias y los remaches, el equipo jugó con Diego, Arda, Adrián y Falcao; hagan un ejercicio de reflexión y piensen a que perfil de futbolista corresponden. Aquel año jugamos bien, algunos partidos incluso muy bien. Por ello, antes de determinar lo que no es, analizamos lo que sí es. Al Atleti no le faltan guerreros, simplemente le faltan jugadores comprometidos. Y el compromiso no tiene porque estar peleado con el talento.

jueves, 28 de marzo de 2019

Adiós, gracias y suerte

Adiós, Lucas. Podría decirte hasta luego y recurrir al chiste fácil, pero este está ya tan manido que resultaría una parida más que una declaración. Adiós con tu doble ficha, con tu clásula, con tus ganas de dejar el equipo en el que creciste. Adiós con tu buena zurda, con tu potencia, tu colocación. Adiós a tu proyección, a los planes que había contigo, a los partidos que ya no jugarás de rojiblanco.

Gracias, pero no por marcharte con el mejor postor, por dejar un proyecto aún ilusionante, por bajarte de un barco cuando está a la deriva. Gracias porque soy bien nacido y que gustaría agradecer tu rendimiento, tu polivalencia, tu esfuerzo cuando lo hemos necesitado y esos días de marcaje en los que te pegaste sin preguntar contra los mejores delanteros del mundo.

Y suerte. En lo personal siempre, porque no entra en mi código de conducta el desearle el mal a nadie. Y en lo deportivo porque, aunque no la vas a necesitar ya que vas a ganar dinero y Bundesligas, es más que probable que un día te cruces con el vecino y todos querremos que le venzas. Ese equipo en el que, como tu hermano, quizá quieras terminar. Ya nada me extraña, ya nada me sorprende. Eso sí, si algún día nuestros caminos se cruzan te desearé la peor suerte. Ya sabes como somos, Atleti hasta la muerte. A tí no te pasa. Es lícito, no todos lo sienten.