
Ahora bien, existe una extraña sensación dentro del sentir rojiblanco que indica que ellos tampoco lo tendrán fácil. Que pueden ser los favoritos, que pueden traer todo el glamour del mundo y que pueden lucir estrellas en el pecho que causen admiración, pero que, en el fondo, seguimos creyendo que, un día de estos, volveremos a ser un ejército, volveremos a hacer que los astros se unan y volverá a estallar en el cielo una pasión en rojo y blanco.
Lo tenemos en japonés, habremos de buscar traductor, entender el idioma y contestar como merece la competición. Claro que no va a ser fácil, nadie dijo que lo fuera, pero si existe un tipo que nos ha hecho creer y le hemos seguido ciegamente hasta aquí, no vamos a detener el tiempo para lamentarnos antes de tiempo. Para llorar habrá tiempo, quizá mañana, quizá el mes que viene. Ahora toca jugar y toca querer ganar.
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