lunes, 2 de junio de 2025

¿Qué podemos esperar?

El Atleti ha quedado tercero. Es un posición. Tercer mejor equipo, tercer puesto. Los análisis, a partir de aquí, deberían ser sencillos; hay dos equipos mejores que nosotros que han quedado por encima. Pero si inducimos el análisis en un componente más evaluativo, podemos ver que de cuatro partidos contra esos equipos solamente hemos perdido uno (en liga), que incluso fuimos capaces de ganar en casa del líder y que en otras competiciones les llevamos hasta el límite pese a quedar finalmente eliminados.

Entonces, si les hemos competido de tú a tú y hemos sido capaces de estar a su altura ¿Qué nos ha fallado? Pues una vez más, lo de siempre; la mentalidad de mierda en los partidos de fuera de casa contra rivales de menor rango ¿Tiene esto solución? El sábado vimos el ejemplo de lo que es un equipo cuando cree a pies juntillas en el discurso de su entrenador. Este Atleti de hoy se parece bien poco al de hace diez años. Es cierto que tiene peores jugadores pero sobre todo tiene el discurso mucho más manido. Hemos pasado del ser fuertes fuera de casa y aprovechar nuestra oportunidad a dejar que no pase nada y ya, si eso, aprovechar nuestra oportunidad.

De esa manera, partido a partido, la mentalidad del equipo se va cayendo hasta convertirse en una comparsa en torneos que siempre terminan ganando otros. Ahora afrontaremos otro de ellos; con los mismos mimbres, las mismas carencias y, por lo que me temo, la misma mentalidad. Que no pase nada y ya si eso, aprovechar la que pase. Eso ya salió contra el PSG una vez y lo llamamos milagro por lo que no creo que suceda dos veces. El resto de equipos, PSG incluido, acudirán con el vestuario renovado y las fuerzas latentes, mientras que nosotros llegaremos con los mismos de siempre y la incertidumbre de a quién se le tendrá más miedo. Y, visto así ¿Qué podemos esperar?

lunes, 7 de abril de 2025

Arrasados

Convive una cierta dosis de superviviencia en el discurso de Simeone, porque más allá del mes en el que nos hemos visto arrasados, el equipo se ha mostrado como un ejército de fe en busca de unos objetivos que realmente no le alcanzaban y porque, más allá de las derrotas, debe permanecer en la memoria, ante el discurso derrotista de los que quieren que el fraude caiga en el olvido, que si no vamos a jugar mañana los cuartos de final de la Liga de Campeones es porque a alguien se le antojó robarnos un penalti legal en una tanda decisiva.

Y conviene recordarlo porque este arrasamiento mental y físico que nos conduce a todos a la depresión, viene de un momento puntual después de un partido casi perfecto. Porque los oportunistas, todos aquellos que Maradona bautizó como los invictos, que ahora vienen con cuentos de la vieja diciendo que al Atleti le faltó ambición, olvidan interesadamente que el equipo que levantó más copas y durante los últimos años fue dejando en la cuneta a gigantes económicos como PSG, Manchester City, Liverpool y Bayern de Munich, no fue capaz de hacer un tiro a puerta en ciento veinte minutos en nuestro estadio.

Y conviene saber, ahora que nos sentimos arrasados por el fútbol, que el mejor equipo de la Liga nos ha eliminado por un gol sufriendo el último arrebato de nuestras hordas en una segunda parte a la desesperada que demostró las carencias de un grupo pero la voluntad de un equipo. Porque ahora que vienen malas y que hemos hecho lo normal que es caer ante dos equipos más gigantes que nosotros vendiendo cara cada una de las heridas, es cuando han vuelto a salir de la cueva todos aquellas ratas que lanzan su ataque contra el tipo que viste de negro y nos ha devuelto la grandeza. Y yo les digo que podemos sentirnos arrasados, sí, pero también orgullosos y que con este orgullo les devoro yo toda su rabia.

jueves, 20 de marzo de 2025

Volvería a ser del Atleti

Para todos los que sentimos el Atleti a flor de piel, para todos a los que los partidos del Atleti nos pone a
prueba el corazón, para todos los que vivimos nuestro a día a día en función de lo que haga el Atleti, para todos los que adelantamos los partidos porque siempre queremos creer que nos ocurrirá lo mejor aunque estemos muertos de miedo un minuto antes del comienzo, esta semana nos ha supuesto una puñalada en el alma porque de todas las cosas malas que nos podrían haber ocurrido, nos han ocurrido todas las peores.

Primero fue esa decisión absurda de anular un penalti en el partido más importante de la temporada. Esa puntilla fatal después de un partido planteado a la perfección en el que el equipo lo dio todo, lo corrió todo, lo pudo todo y no obtuvo nada. Después de no concederle al rival ni media ocasión nos tuvimos que jugar la suerte a los putos penaltis saliendo de nuevo derrotados después de que la balanza de la injusticia cayera, una vez más, del lado de los de siempre.

Y después de ese arrasamiento moral nos llegó la visita del líder al que quisimos plantar cara, al que realmente plantamos cara y ante el que nos vinimos abajo en el mismo momento en el que percibimos que nos podían remontar. Después de más de media vida gastada y más disgustos que alegrías, este equipo me ha vuelto a arrasar el corazón y me ha vuelto a partir por dentro. Lo peor de todo es que, si volviera a nacer y después de toda esta mierda, volvería a ser del Atleti.

Toca soñar con la Copa.

martes, 25 de febrero de 2025

La etapa reina

Los momentos clave de nuestra vida se fijan mayoritariamente en nuestra infancia, ese lugar temporal que deja un poso en la memoria y nos moldea de una manera que será difícil de virar durante el resto de nuestro camino vital. Un gol de Cabrera, una traición de Hugo, una canasta de Pinone o un ataque salvaje de Pedro Delgado en aquellas tardes de julio en las que el momento de la siesta se convirtió en una hora mágica. Aquellos tipos, ligeros como plumas, esperaban ansiosos la llegada de la etapa reina para dirimir sus poderes y nosotros, ávidos soñadores de un momento mágico, nos incorporábamos ante el televisor esperando que, desde la radio, Ares o Ucelay, nos narrara el ataque salvaje de nuestro corredor favorito.

Como aquellos esforzados de la ruta, el Atleti y, por ende, nosotros, que nos incorporaremos ante el televisor cuando Samuel Lino gane una línea de fondo, afrontamos una etapa reina sin precedentes. Y lo hacemos a cara descubierta, con un cierto miedo, sí, pero con la ilusión de quien sabe que, antes de que nuestro Mesías llegara al banquillo, soñábamos con semanas como esta y lo único que encontrábamos eran empates agónicos en casa contra equipos de media tabla mientras los gigantes del campeonato paseaban su gallardía intersemanal por los estadios de Europa.

Así que, para que nos vamos a echar a atrás ahora, para que vamos a pronosticar ese posible desastre que nos espera si en realidad estamos afrontando las primeras rampas del Tourmalet como ese escalador fino que espera poder lanzar su ataque y demostrarle al mundo de qué pasta está hecho. Porque lo importante, ahora es el valor, y si llega la pájara o los rivales son más fuertes, pues habrá que asumir la decepción, pero no vamos a quedarnos colgados antes de tiempo. El primer puerto, durísimo, se afrontará esta noche y de cómo lleguemos a esta cima dependerá, en gran medida, nuestro pedalear en futuras montañas de categoría especial.

jueves, 30 de enero de 2025

Que salga el sol por Antequera

Son muchos los lamentos después de conocer que, pese a haber quedado entre los ocho primeros en la primera fase de la Champions League y salvar la ronda previa con el desgaste que conlleva, uno de nuestros rivales será Real Madrid, Bayern Munich o Manchester City. Como si no hubiese valido la pena el esfuerzo, como si no deberíamos enorgullecernos de haber quedado quintos a tan sólo tres puntos de los dos primeros.

El primer error de este lamento es abandonar la premisa del partido a partido. Ahora mismo, más allá del enfrentamiento de octavos, lo que nos debería preocupar es el Mallorca y lo que venga después, que viene con curvas cerradas, pues que venga y lo afrontaremos. Y el segundo error es caer en el juego de los que nos pintan de favoritos en una competición en la que son muchos los que nos doblan en recursos y en presupuesto.

El Leitmotiv de este equipo es competir día a día, no importa el momento ni el rival. Durante estos últimos años, gigantes de hierro como el propio Madrid o el propio Manchester City, nos han apeado del camino por la pura lógica del favoritismo predeterminado pero siempre echando el bofe y dos gotas de sudor más de las esperadas. Porque el Atleti puede ser un equipo sin objetivos fijos, pero no puede dejar de ser un equipo sin miedo a lo que venga. Hemos pasado de ronda, celebremos y cuando llegue marzo pues que salga el sol por Antequera.

jueves, 2 de enero de 2025

Resurrección

Hemos agotado el primer cuarto del siglo XXI y, echando la vista atrás, resulta hasta sorprendente recordar donde estábamos cuando comenzó el siglo y donde estamos ahora, siendo, entonces igual que ahora un equipo grande con más pasado que futuro convertido, por trabajo, constancia y cholismo, en un equipo que sigue mirando al futuro con la ilusión de un niño pequeño.

Porque este equipo resucitó hace exactamente trece años, cuando, hundido en la miseria de su día a día, entregó sus riendas al mejor jinete posible. Simeone resucitó un muerto, nos regaló un equipo campeón y, lo que es más importante, nos devolvió una identidad que creíamos perdida.

Esta resurrección no es más que el pan nuestro de cada día. Durante estos trece años ha habido momentos de dudas, de silencios, de contracciones guturales y de ojos empañados, pero cuando peor lo hemos visto, el mesías ha regresado para volver a decirnos que somos el Atlético de Madrid y que eso es un valor que hemos de tener en cuenta. Hoy lo sabemos todos, aficionados, allegados y jugadores. Sólo con la fe y el trabajo se puede dormir líder en enero después de haber sido desahuciado en noviembre. El cholismo nuestro de cada día es una resurrección constante.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Querer

Querer implica una correspondencia transversal, una dosis de paciencia, un saber mirar hacia otro lado en algunos errores y una reprimenda en otros más trascendentales. Querer no es banalidad porque si lo conviertes en rutina se transforma en aburrimiento y si lo conviertes en asunto de estado se convierte en peligroso. Querer es reciprocidad siempre que la misma llegue con correspondencia mutua, porque querer muchas veces duele, pero otras, o casi siempre, es un acto de fe hacia alguien que nos hace sentir especial.

Hay quien quiere por interés, quien quiere por inercia y quien quiere por desorden mental. Cómo no te voy a querer es una expresión de miedo al vacío, de intolerancia al fracaso, de rechazo a la frustración. Porque quien quiere de verdad quiere en las buenas, pero sobre todo es capaz de desollarse la piel en las malas. Porque querer no es un verbo que se conjugue en primera persona sino que siempre hay más elementos en juego y cuando uno de ellos hace crack, si de verdad quieres, lo normal es tender la mano y no mirar hacia arriba esperando un simple milagro.

Simeone quiere el lugar en el que está porque es hincha del equipo al que entrena. Todo es más fácil cuando hay amor, o debería serlo. Porque a veces, cuando el amor no es correspondido, duele y hace brotar las lágrimas. Algo así le pasó a nuestro entrenador el sábado cuando, preguntado por su futuro, dejó escapar un conato de emoción que no conocíamos tras su armadura impertérrita. Y es que este club se ha forjado con leyendas de pico, pala, yunque y martillo y, aún así, hay gente allá afuera que no es capaz de corresponder al amor con amor. Desagradecidos puede ser la palabra. Amargados puede ser otra definición. O quizá es que aún no han aprendido de verdad que es lo que significa querer.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Errar el tiro

Soy consciente de que el Metropolitano, sin el aliento del fondo sur, es poco más que un teatro. Que sí, que hay gente que lo intenta, pero los que acudimos a las tribunas o al fondo contrario, somos aficionados entusiastas de corazón a los que la edad ya nos hace temblar las piernas. Damos palmas, cantamos el himno y tal, pero eso de estar noventa minutos sin parar, pues no va con nosotros.

Y es por ello que admiro y alabo el trabajo constante que hacen allí durante todos los partidos, despertándonos cuando nos dormimos y dejándole ver al equipo que nunca solo caminará. Porque en esa grada hay seis mil personas, muchos de ellos jóvenes que aprovechan la rebaja de la grada joven y se arriman al calor del ánimo que aún les late en el corazón y se desprende hacia sus piernas y su garganta. El problema está en que todos esos seis mil están secuestrados por unos pocos indeseables.

Esos indeseables, que manchan el nombre de la peña que acuna todo el fondo, son los que han provocado un cierre parcial, una multa y una respuesta acorde por parte del club. Porque lo que el club quería era que esos seis mil señalaran a esos pocos, puesto que, por su culpa, les han hecho pagar como justos siendo ellos los pecadores, pero todos, todos, han errado el tiro. No sólo han defendido a los indeseables sino que se han atrevido a repartir carnets a los que no comulgamos con ellos. Porque, por más provocación ajena que mediase (tras pasar un partido deseando la muerte del provocador), no hay acto que justifique un conato de violencia. 

Llevan un estigma pintado en su frente desde hace más de veinte años y, en lugar de purgar, vuelven, siempre, a las andadas. Mientras el resto mire al dedo, en lugar de a la luna, seguirán las expulsiones improvisadas y seguirá el silencio, pero volverán, de nuevo, las oscuras golondrinas.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Me duele el Cholo

Los que me conocen, saben que me he pegado hostias de todos los colores, en los debates, por defender a
Simeone. Sin él no habría equipo competitivo, no habría podio en liga, no habría habido los ocho títulos, ni Champions, ni nuevo estadio lleno hasta la bandera. Él ha convertido en buenos futbolistas a futbolistas sencillos y en futbolistas extraordinarios a futbolistas prometedores. Pero ese Simeone que tanto defiendo, ahora mismo no está.

El Atleti, tras su mejor verano en los últimos años, no sabe a qué juega y, lo que es peor, no parece saber a qué quiere jugar. Tras el meneo de Lisboa, llegó un partido desesperante en San Sebastián en la que el rival acertó más por insistencia que por verdadera calidad. Porque aquel Atleti de Anoeta fue, seguramente, de los peores que hemos visto jugando al fútbol.

El Simeone que aterrizó en Madrid era un tipo que quería ganar desde la defensa pero que tenía muy claro lo que quería hacer en ataque. Roca y martillo. Ahora se agazapa atrás y cuando los centrocampistas huelen un balón, que son pocos, raramente saben qué tienen que hacer con él y eso, calidad aparte, es síntoma de equipo mal entrenado. Espero y deseo que Simeone vuelva y encuentre el lugar, el equipo y la constancia, porque ahora mismo me duele mucho ver que no está.

lunes, 23 de septiembre de 2024

El partido que me esperaba

Suele ocurrirle al Atleti que las resacas le sientan fatal, que las euforias le llevan a caminos incorrectos y que, después de un buen partido en Champions suele dar la de arena en liga si se enfrenta contra un equipo de zona baja y lo hace fuera de casa. Y con esa manía suya tan arraigada de regalar las primeras partes, llega al tramo final con la urgencia en la garganta y la angustia en la mirada y al final, pues lo que esperábamos, un empate que es mal menor y a ver como, ya en la jornada seis, el liderato se pone a seis puntos.

Y es que, no nos vayamos a engañar, pese a que el equipo ha mejorado, seguimos teniendo dos equipos por encima a los que va a ser difícil alcanzar. Hemos pinchado contra el Villarreal, al que el Barça metió cinco, contra el Espanyol a quien el Madrid metió cuatro y ahora contra el Rayo al que, seguramente, también ganarán los dos con holgura. Pero no duele tanto la realidad como la sensación que deja siempre este equipo de que puede dar mucho más en estos partidos en los que se pierden las ligas y se ganan las dudas.

Y es que, para mi cabreo interior, el Atleti hizo el partido que me esperaba. Ese en el que se acula ante las embestidas del rival, en el que ve mirar los pases del contrario como un espectador de un partido de tenis, en el que la pelota quema, en el que no hay colaboración ni competitividad, esos partidos fríos del Atleti que te dejan helados. Le podemos echar la culpa a Molina, a Koke, a Griezmann o a Julián, pero la verdad es que, con rotaciones y sin ellas, estos partidos ya son mala costumbre. Habrá que hacérselo ver de una puñetera vez.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Nuevo patrón

Pablo Barrios tiene todas las condiciones para ser un jugador de época. Pongo esto entre pinzas porque todos sabemos lo puñetero que es el tiempo y lo débiles que son las palabras, pero no es menos cierto, lanzada la hipérbole, que el chico tiene visión, colocación y empuje, además de una punta de velocidad que le hace ganar metros en la conducción y centímetros en el desborde.

Su partido ante el Girona fue un aviso a navegantes. Señores, aquí se ha fichado a un pitbull y junto a mí juega la mayor leyenda de la última década, pero estoy dispuesto a tirar la puerta abajo. Es cuestión de tiempo que el centro del campo del Atleti, ya sea con tres o cuatro jugadores, sea comandado por Pablo Barrios porque ahora mismo es el mejor centrocampista del equipo y, lo que más ilusiona, tiene margen para ser aún mejor.

Así que, con los pies en el suelo y en espera de los goles de Julián y la adaptación de los nuevos fichajes, hemos de echar de menos los milagros de Oblak y, poco a poco, el sentido del juego de Koke, pero como siempre hay una ventana abierta cuando se cierra una puerta en las narices, habremos de disfrutar de esta bocanada de aire fresco y saber que este equipo, por fin, puede tener un nuevo patrón. Y parece de los buenos.

viernes, 9 de agosto de 2024

Hasta que no lo vea

Reconozco que Julián me pone mucho porque es uno de mis jugadores favoritos en el mundo. No es el mejor, ni el más rápido y mucho menos el más fuerte, pero es muy listo y sabe lo que hace tanto dentro como fuera del área. De concretarse, que parece que sí, sería un fichaje de muy altas pretensiones puesto que es campeón de todo y ha demostrado de sobra que puede jugar ante cualquier defensa.

Pero prudencia. Que si no vamos a decir conociéndonos el percal. Dicen que el lunes estará en Madrid pasando el reconocimiento por lo que nos espera un fin de semana con el culo apretado y la tensión en los dientes esperando que todo lo que han dicho los del "here we go" sea verdad y que uno de esos flecos que, casualmente, siempre se alían en contra del Atleti, eche al traste la operación.

Así que, hasta que no lo vea, no me lo creeré. Porque he crecido creyendo que Klinsmann estaba hecho, que Rosicky era rojiblanco y que incluso Reus, en su mejor momento, estaba en disposición de jugar con la rojiblanca. He crecido viendo a Lautaro y a Bruno Guimaraes con un precontrato, e incluso, en la prehistoria, a Fernando Hierro posando en el Calderón con una camiseta del Atleti, así que, repito. Hasta que no lo vea, no me lo creeré.

martes, 25 de junio de 2024

Rumore, rumore

Hay que tenernos entretenidos, es la consigna. Y si no lo hace el club a través de sus voceros, lo hacen esos tuiteros de nuevo cuño que dicen manejar información y lo único que manejan es falsa ilusión y repetición de noticias leídas en medios de la misma dudosa credibilidad. Y el caso es que, a pesar de que decían que el rumor es la antesala de la noticia, aquí nos hartamos de rumores y de noticias tenemos la friolera cantidad de cero.

Se negocia por Le Normand, vale. Hancko está cerca, vale también. No van a vender a Samu, veremos. Tampoco a Lino, veremos también. Riquelme tiene ofertas, no me gusta ese rumor. El medio puede ser Merino, habrá que verlo. Y así, nos hacen pasar el verano entre el tedio y la desesperación sabiendo que hay algunos abonos por rellenar y algunas esperanzas por promocionar pero que al final, como casi siempre, el fichaje será Vitolo y para entrar hay que dejar salir aunque al final salga alguien a cambio de que no entre ninguno.

Es la realidad de un equipo que necesita buenos jugadores para poder competir y, sobre todo, jugadores que sepan lo que es la camiseta del Atlético de Madrid (y no voy a mirar a ciertos argentinos que volverán a hacer el torneo de su vida vistiendo la albiceleste). Si llegasen, si fuese verdad que llegasen, podríamos quizá soñar con una temporada competitiva, pero como esto es el Atleti, nos venderán el alma y, después, que volvemos a tener la mejor plantilla de nuestra historia. Todo para volver a culpar del fracaso a Simeone. El rumor de nunca acabar.

viernes, 7 de junio de 2024

Rándom

Si existe un término que, por unas cosas u otras, se ha puesto de moda hoy en día es el de rándom y que, según el lenguaje coloquial viene a ser algo aleatorio, bien nominal o bien material; algo que se dice o se hace y que te presenta ante la sociedad como una rara avis que, por unas u otras circunstancias, tiene más o menos probabilidades de ser o no aceptado.

Dejando atrás el galimatías de la definición y la rareza de la concepción, venga a nosotros el término para definir lo que, de una u otra manera está ocurriendo en las últimas semanas en el entorno mediático del Atlético de Madrid. A la ya de por sí extraña nómina de informadores con apellido italiano se han sumado a las redes varias cuentas de nombre fácilmente olvidable que, en un entrañable esfuerzo por conseguir atención, están soltando nombres por doquier sin que el Atleti, a día de hoy (copyright La Libreta), se haya pronunciado ni tan siquiera por un segundo sobre la estrategia a seguir en el próximo mercado de verano.

Si a esto tenemos que sumar los tipos de la prensa que se considera seria, esto termina convirtiéndose en una casa de locos en la que la camisa de fuerza pasa por ser la prenda más adecuada a la hora de vestirse para analizar tal cantidad de nombres y tan poca realidad plasmada. Cuando uno abre la web del Marca y lee el nombre de Julián Álvarez no puede más que esbozar una sonrisa y decir aquello de "estos nos toman por tontos". Ya ni siquiera voy a mencionar los nombres que salen en el universo tuitero porque entonces nos tendrían que ingresar. Verás que gracia nos va a hacer cuando llegue el mes de agosto, hayamos vendido a Lino y a Riquelme, sigan por ahí tipos de muchos millones y poco fútbol y citen a los acólitos para la presentación de Giroud y Sergi Roberto.

Entonces nos daremos cuenta de a qué han estado jugando todos estos durante todo el verano.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Rabia

¿Tiene el Atleti equipo para ser finalista de la Copa de Europa? Sinceramente, no. ¿Es el Atleti mejor equipo que el Borussia Dortmund? Fríamente, no. ¿Es el Dortmund uno de los dos mejores equipos de Europa? Claro que no. Entonces ¿Da rabia ver ahí a los alemanes mientras nosotros veíamos la semifinal desde casa? Mucha, para que vamos a mentir. Pero no nos engañemos ni nos hagamos trampas al solitario, el Atleti no está en la final porque no tiene equipo para competir tanto y, sobre todo, no tiene la suficiente calidad defensiva como para tratar de apear a los mejores equipos en pos del título máximo.

Si algo dejó claro el partido de ayer es que Dortmund era mucho más fiero de lo que nos habían pintado y que si algún equipo había tenido suerte en el sorteo habían sido ellos, no nos engañemos. Nos metieron cuatro porque los necesitaban e igual si hubiesen necesitado cinco nos los hubieran metido también. Está muy bien jugar a la ficción viendo dentro las claras ocasiones de Lino y Morata, pero si el Atleti no pasó de ronda fue por falta de calidad primero y por falta de ambición después.

Y es que aún me esquilman esos últimos quince minutos en el que un simple gol te conducía a la prórroga y el equipo no fue capaz de pasar del centro del campo. Es más, el cinco a dos estuvo más cerca que el cuatro a tres y esa incapacidad para imponerse a un equipo que físicamente estaba un escalón por encima nos puso de cara a la realidad. Muchos dicen que el Atleti podría estar hoy clasificado para esa final y yo digo que si algún equipo lo ha merecido de verdad ha sido el Borussia Dortmund.

jueves, 25 de abril de 2024

Conformismo

Los asiduos a este blog, que son pocos, creerán que tengo alguna especie de cruzada contra Rodrigo De Paul y lo cierto es que no soy muy dado a vilipendiar a futbolistas que defiendan la camiseta del Atleti porque mientras eso sucede les considero uno de los míos y cuando acudo a verlos mi primer sentimiento es el de animarlos por encima de criticarlos, pero no es menos cierto que el argentino no ha terminado de caer de pie y que no le ayuda ni lo que hace fuera del campo ni lo que dice fuera de él.

Vamos a obviar, por ser pasado, aquel plantón que le dio al club cuando Messi le invitó a su fiesta, pero no vamos a obviar, esta vez, su conformismo en las últimas declaraciones en la gala de entrega de los premios Laureus donde tuvo la desfachatez de decir que esta ha sido una buena temporada. Y la culpa no es suya, no lo vayamos a creer, la culpa es de un discurso que ha calado en el vestuario en el que se cita un objetivo y, si se cumple, todos tan contentos porque hemos cumplido el expediente aunque hayamos hecho el ridículo en una docena de estadios durante la temporada.

Hace tan sólo siete años, después de caer eliminados en la fase de grupos de la Champions, Gabi, capitán con mando en plaza, salió a los medios para decir que la Europa League le parecía una mierda. Y no era una forma de despreciar el torneo sino una manera de decir que el Atleti debería aspirar a más y que en el vestuario se rasgaban las vestiduras ante el fracaso. Pasado el tiempo, no queda ni rastro de esa exigencia, el equipo cae en la monotonía de la derrota y, como aún está tiempo de quedar cuarto, se dice en voz alta que ha sido una buena temporada. Lo habrá sido para ti, hijo mío, porque para mí ha sido un puñetero tormento.

lunes, 22 de abril de 2024

Una pesadilla

Cuando Simeone llegó, allá por el dos mil once, el Atleti tenía un conjunto de jugadores bajo sospecha. Nos había eliminado de Copa un equipo de Segunda B y Manzano navegaba a la deriva con un equipo que, creíamos, no tenía la enjundia suficiente para poder competir en la élite. Vamos a pararnos ahora a examinar qué jugadores jugaron aquella fatídica tarde contra el Albacete: Asenjo, Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis, Assunçao, Gabi, Koke, Diego, Adrián y Falcao. Siete de ellos, que parecían desahuciados para el fútbol, formaron dos años y medio más tarde como titulares en una final de la Champions League.

Simeone, pues, fue el hacedor de un equipo que no creía en sí mismo y que logró, por mérito, colarse en la élite europea gracias a la fe y el trabajo. Hoy en día añoramos con lágrimas a Godín, a Gabi, a Filipe o a los goles imposibles de un tipo como Falcao o como Diego Costa (otrora también sospechoso igual que Raúl García). Por eso, aquel Simeone entró en nuestros corazones como el Mesías que tanto tiempo llevábamos esperando. Los jugadores podían ser buenos, pero él los hizo mejores.

Hoy, sin embargo, el equipo juega con jugadores contrastados en varias posiciones (cinco campeones del mundo, el portero con más Zamoras o el delantero centro titular de la selección española) y, sin embargo, cada partido que juegan parecen que son peores que el anterior. He visto pocos tipos tan competitivos con la rojiblanca como Molina o De Paul, Saúl es una sombra y los centrales, por veteranos, jamás van a ganar un duelo en velocidad. Griezmann es una sombra en los partidos exigentes y Morata, perdónenme, tiene menos grandeza que una hormiga en un avispero. Y en todo ello, como en aquello, también participa Simeone.

Y yo al Cholo le quiero mucho, demasiado como para detenerme a escribir una crítica contra él, pero debería saber que estos despojos son sus futbolistas y que, si no le valen, debe apostar por otros y si realmente valen pero él no sabe hacerlos jugar, quizá sea el propio entrenador el que debe dar una vuelta a su libreto, porque puede ser que este equipo sea peor que aquel, que lo es, pero debería ser lo suficientemente bueno como para no hacer el ridículo cada vez que juegas fuera de casa contra un equipo que se está jugando la permanencia.

Primero lo del miércoles y ahora lo del domingo. Y no es la primera vez que ocurre. Esta temporada se está convirtiendo en una auténtica pesadilla.

lunes, 15 de abril de 2024

Sólo te pido

Sólo te pido el alma en el campo y el corazón en la garganta, sólo te pido el sudor en la camiseta y la piel rasgada por el esfuerzo, sólo te pido ese esfuerzo de más que te haga conseguir la gloria, sólo te pido otro paso, uno más, en tu camino hacia la inmortalidad, sólo te pido una mirada al cielo, un guiño a la grada y un soplido en la nuca del rival, sólo te pido pierna fuerte y tobillo de goma, sólo te pido pie de seda y cabeza de cirujano, sólo te pido una noche más, sólo una más, de momento.

Sólo te pido una promesa cumplida, un sueño hecho realidad, una patada al miedo, coraje, corazón y grandeza. Sólo te pido una noche estrellada, un sol naciente, una sonrisa incipiente, una lágrima de emoción después del sufrimiento, sólo te pido que vacíes el depósito y que no desgastes el aliento de forma inútil, sólo te pido esfuerzo, compromiso y lealtad, sólo te pido un brazo en alto y un suspiro de alivio.

Sólo te pido que seas tú, Atleti, ese que tantas veces salió indemne de la batalla, el que no tiene miedo, el que busca la verdad y no se esconde en excusas, el que es solidario, el que es un grupo de amigos en busca de una constante vital. Yo te prometo mi voz, mi alma, mi corazón y mi vida si fuese necesario, pero a cambio te pido dejarlo todo hasta el último segundo. Lo que ocurra después de ese pitido podrá ser bueno o malo, pero yo sólo quiero sentirme orgulloso de ti una vez más.

viernes, 22 de marzo de 2024

Peligro

Por primera vez en muchos años, la clasificación para la próxima edición de la Champions peligra seriamente. Y si digo que peligra, es porque vía liga veo muy difícil que vayamos a quedar cuartos por más que aún nos quede esa bala imposible en la gran competición en la que, por más que hiciésemos un esfuerzo titánico y reconocible ante el Inter, lo normal es quedarse fuera del camino más pronto que tarde.

Peligra porque el equipo empieza a elegir qué partidos quiere jugar y qué partidos no y eso es muy peligroso, porque corres el riesgo de empezar a no competir un domingo y olvidarte de cómo se mete la pierna un miércoles, porque se compite todos los días y porque el cuerpo hace lo que le acostumbras y, si acostumbras a sestear, lo normal es que los músculos te digan no el día en que tu cabeza quiere decir sí.

Y peligra porque más allá de la derrota dolorosa ante el Barça, que nos puso los pies en el mundo real, este equipo ha demostrado que se hace caquita cada vez que le presionan y aprietan fuera de casa, porque eso de lo difícil no debe ir con ellos y es por ello que veo al equipo perdiendo en Villarreal y jugándose la vida en casa ante el Girona y el Athletic, dos equipos que vuelan y que tienen mucho más claro cual es su propuesta y su devenir, porque el del Atleti, para que nos vamos a engañar, lo veo más oscuro.

martes, 5 de marzo de 2024

El Atleti saca lo peor de mí

Me da igual Saúl, que De Paul o que Koke. Me da igual Barrios, que Molina o que Correa. Igual me da que sea Witsel o que sea Hermoso. Que sea Llorente, Morata o Depay. Pueden ser también Riquelme, Lino o incluso Giménez. O Savic. O Paulista. O Reinildo. Me da igual incluso que sea Griezmann.

Si tienes a un compañero a dos metros y se la das a un rival que está a tres, si un compañero te la pide al pie y se la das larga al espacio, si el compañero corre al espacio y se la tiras al pie del centrocampista del otro equipo, si en lugar de despejar moneas, sin en lugar de monear despejas sin sentido, sino ganas un duelo, un salto o una pelota dividida, me voy a enfadar siempre.

Y como últimamente Saúl, Da Paul, Koke, Barrios, Molina, Correa, Witsel, Hermoso, Llorente, Morata, Depay, Riquelme, Lino, Giménez, Savic, Paulista, Reinildo, Griezmann y los que me olvido no saben dar un pase a dos metros, no saben meter una pelota al espacio, no saben conducir sin que les atropellen y no saben quitarle ni una puñetera pelota al equipo rival, pues me paso el partido y el postpartido muy enfadado.