
Diego fue el tipo que durante tanto tiempo anduvimos buscando, y es por eso que chirría que el club no esté en disposición de hacer un sacrificio. Los vendelíneas nos vienen con el cuento del ajuste económico, de la deuda, de la escasez de capital, pero ¿Quién es el responsable de que el Atleti esté sin un duro? Los nombres son dos, uno tiene apellido de árbol frutal y el otro apocopa con los suyos el nombre de una inmobiliaria. Ellos tienen los bolsillos llenos y el club que dicen que aman (permiso para una risotada) tiene las arcas vacías. Así funcionan los clubes en España.
Se va Diego y llega Emre, y dicen que llegará Jurado. Esto debe ser como el dos por uno de los grandes almacenes pero versión tocomocho. Diego ha demostrado fútbol, empaque y conocimiento del juego, Emre es un misterio de treinta y dos años y Jurado, que ya estuvo por estos lares dejando detallitos e inconstancia, viene de rebote después de dos temporadas como suplente en ese equipo que antes nadie conocía y cuya camiseta ha inundado nuestra ciudad desde hace un par de años. Se nos vuelven a reir en la cara y quizá, cuando veamos a Diego destilando fútbol con otra camiseta y nos preguntemos qué hizo mal el Atleti para no ficharlo, habremos de girar la cabeza hacia el palco y buscar a los dos responsables. Uno tiene apellido de árbol frutal y el otro apocopa con los suyos el nombre de una inmobiliaria.
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