
Ya sabemos todos como empezó la temporada el Levante el año pasado. Ganó sus primeros siete partidos, desesperó al clan de los portugueses, se hizo amo del calendario y fue Atila cabalgando a lomos de Othar durante dos meses. Y ya sabemos todos como suele empezar las ligas el Atleti, aunque en realidad las empieza igual que las termina, alternando las de cal con las de arena, las puertas grandes con los almohadillazos, la ilusión y la desgana.
Imagino al Atleti dentro de un mes. Las noticias que deberían hablarnos de un equipo concentrado en un objetivo y preparando el envite contra el Levante, nos despertarán con los rumores sobre la venta de Falcao, sobre las negociaciones de Adrián con algún equipo del noroeste y con la venta de humo acerca de ese centrocampista guapo y elegante que nunca llegará a vestir la rojiblanca. Al final, sin delantera, sin centro del campo y sin concentración, saltaremos al campo del Levante y nos volverán a pintar la cara. Espero equivocarme.
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