
Claro, que habrá quien se crea aún con más fe aquello de los jóvenes valores que están locos por vestir la rojiblanca. Primero es uno de los comparsas del dúo prescrito quien publica que el Atleti anda detrás de Thiago y algunos ya empiezan a afilar el colmillo. Y luego es el otro comparsa quien habla de Griezmann y el resto del planeta rojiblanco comienza a salivar. Es el humo nuestro de cada día, como rezarían los dos de la bicefalia, danosle hoy y perdona nuestras ofensas.
Y hay otros que, ilusos ante la propaganda, también se creen aquello de que el aficionado atlético no perdonaría al Kun. Se trata de alejar el sentimiento, de desarraigar el pasado, de hipotecar el futuro y de allanar el camino hacia el odio. El primer paso lo dio el jugador, el segundo lo dio la directiva y el tercero lo da la prensa. Ya está el camino recorrido, ahora le toca al Madrid abrir la puerta y todos tan contentos. Incluso los que se lo creen todo. Esos, seguro que son los que más contentos están.
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