
Este humo que ciega nuestra consciencia se genera para ganar tiempo, para no rasgar más las heridas y para no espantar una liebre que hace tiempo salió huyendo de su madriguera. Y la novia, en espera de su vestido blanco, es ese Agüero al que ya no reconoce ni Dios y que hace meses dio el sí quiero para rompernos el alma por la vía de la infidelidad clandestina.
Así pues, mejor no creer en titulares, mejor no sopesar esos párrafos y mejor masticar la realidad como un bocado de carne cruda. El Kun quiere jugar en el Madrid; ni lo ha negado, ni lo ha desestimado. "Sin condicionamientos", dijo primero, "No soy hincha del Atlético", dijo después. Es blanco y está en botella. Sueños rotos y sueños cumplidos. Almas rotas y odio eterno. Y mientras tanto, otros, siguiendo los preceptos de su profecía, cumplirán con su palabra; "Si el Kun se va, contaré los billetes".
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