martes, 2 de marzo de 2021

A flote

Este equipo, muchas veces, puede olvidarse de jugar al fútbol, puede olvidarse de controlar los partidos y convertirlos en un vaivén de preocupaciones, puede olvidarse de defender en bloque y abocarse a las paradas de su portero, pero nunca se olvida de saber sobrevivir. Siempre a flote y con el colmillo afilado, sabe competir hasta la extenuación para lograr que, cuando ya le han dado por muerto, nunca lleguen a rematarle.

En Villarreal faltó el juego en muchos tramos del partido y, sobre todo, faltó tensión. Pero supo ganarlo cuando debía, supo apretar, jugar rápido en transición y supo, sobre todo, materializar sus ocasiones. Asenjo, igual que Oblak, tuvo las suyas y aunque el acoso final del Villareal hubiese merecido un premio mayor, lo cierto es que el equipo supo entender bien el sacrificio que necesitaba y se llevó un partido que era demasiado importante como para haber terminado perdiéndolo.

Y así, manteniéndose a flote después de haber recibido varios torpedos en la línea de flotación, afrontaremos el derbi con la esperanza puesta en esa competitividad tan cholista que nos caracteriza. Será un partido difícil, pero ya sabemos que no existen los imposibles. Nos han dado vida y ahora que hemos tomado oxígeno volvemos a la batalla, y si nos siguen torpedeando seguiremos sobreviviendo con los dientes apretados. Para eso estamos aquí.

viernes, 26 de febrero de 2021

Muy tocado

Cuando se trata de involucionar, cuando se trata de tirar atrás un trabajo, una premisa y unos conceptos, lo normal es que tu equipo se termine volviendo loco y acorralado por las dudas. Este Atleti de 2021 no puede ser como el de 2014 porque ni tiene los mimbres, ni tiene el pulso, ni tiene el mismo poder de concentración. Con bloque alto se habían ganado diecinueve partidos, con bloque bajo hemos vuelto a recibir gol de igual manera y, lo que es peor, se nos ha quedado cara de tontos.

Hay que partir de una premisa: el mejor Atleti ya ha pasado y probablemente no va a volver. El error no vino por el planteamiento en sí sino por el intento de involución con jugadores que cumplen un rol completamente distinto. En cualquier comparación con aquel equipo, todos los jugadores actuales, uno a uno, salen perdiendo. Entonces, si has de morir, hazlo en base a tus recuerdos. 

Lo que me temo es que Simeone sabe que el equipo se le está cayendo y prefería capear el temporal antes que arriesgarse a un drama sin remedio. El problema de obligar a tus jugadores a hacer algo en lo que pueden pensar que ya no crees, es que ellos mismos terminan a medio camino entre nadar y guardar la ropa. Se defendió bien porque el Chelsea no generó peligro, pero se atacó tan poco y tan mal que el cero a uno deja la sensación de que el equipo está muy tocado y muy lleno de dudas.

lunes, 22 de febrero de 2021

Tocado

Nos han dado un cañonazo importante en la línea de flotación. No estamos hundidos, pero estamos tocados, porque vemos de cerca al barco enemigo, porque hemos fallado cuando nadie lo esperaba y porque hemos tirado tres cuartas partes del colchón que habíamos fabricado con esfuerzo y goles en dos partidos en los que no ha salido nada contra el rival menos esperado.

Porque uno puede pensar en pinchar ante el Villarreal, quizá en el Camp Nou o a lo mejor en Sevilla o San Mamés, pero cuando uno echa cálculos, jamás llegas a pensar que te vas a dejar cinco puntos en cuatro días contra el Levante, porque contra esos equipos se ganan las ligas y porque estas derrotas son las que te terminan minando por dentro hasta convertirte en vulnerable.

Y ahora miramos de reojo el derbi de dentro de dos semanas con el miedo terrible de que el Madrid salga líder del mismo, de vernos arrojados al pozo de la inmundicia por haber perdido una renta inmejorable en el menor tiempo posible. Lo vemos todo mal porque nos hemos acostumbrado a fustigarnos históricamente, yo el primero, con mi tendencia al pesimismo y a ponerme la venda sin haber tenido la herida. Pero aún queda un motivo de esperanza y se llama Cholo Simeone. Con él en el banquillo el equipo puede perder, puede empatar, puede no ganar un título, pero seguro no va a dejar de pelear por alcanzar el objetivo.

lunes, 15 de febrero de 2021

La liga de los desahuciados

Carrasco se marchó a China por intereses del dúo prescrito y la gente lo interpretó como una pataleta de Simeone. Pero lo cierto es que al Cholo siempre le gustó el belga y al belga siempre le gustó el Atleti, por ello, tras dos años lejos de su lugar, regresó como el hijo pródigo que debía redimirse de aquel cambio a cámara lenta ante el Qarabag y de aquellos últimos partidos, en los que ya sabía su futuro, pegado a una línea de cal pero sin desborde ni ambición. Cuando regresó, el entrenador le dobló la apuesta; yo te doy toda la banda y tú te conviertes en el jugador más importante del equipo. Y en ello están. El desahuciado Carrasco se recorre el carril de arriba abajo y produce contragolpes aprovechando los espacios y su enorme calidad.

Llorente cruzó la acera para ponerse la camiseta del equipo bueno de la capital. Durante años había mamado otra cultura, otra forma de mirar la vida, otra manera de jugar. Porque, aunque llevaba un todocampista dentro, le hicieron crecer creyendo que era un mediocentro cuando tenía buenos conceptos pero los criterios equivocados. Simeone le vio trabajar, le vio el potencial y le dobló la apuesta; yo te adelanto la posición y tú me respondes con jugadas decisivas. A día de hoy es el centrocampista con mejores cifras de la liga con siete goles y siete asistencias. El desahuciado Llorente gana la línea de fondo con poder y celebra sus goles con pasión.

Suárez pagó el pato de la peor derrota en la historia moderna del Fútbol Club Barcelona. Cuando el ínclito Bartomeu puso en la picota a los jugadores con los que no quería contar más, el bueno de Simeone miró a ambos lados y, viendo que nadie se iba a cruzar en su camino, solicitó el fichaje de un delantero al que le sobraban años y kilos. Lo cierto es que es incapaz de ganar una carrera o de terminar un regate, pero ha marcado dieciséis goles en dieciocho partidos porque tiene algo que sólo tienen los grandes delanteros: instinto. Simeone abrazó su llegada y le dobló la apuesta: este año queremos ganar la liga y para ello tú debes hacerme mejor entrenador, de paso, yo intentaré hacerte mejor jugador. Y como los tipos ambiciosos se entienden sólo con mirarse, el uruguayo se puso manos a la obra y se ha convertido en la pieza clave para que el Atleti esté a tres meses del final con aspiración de ganarlo todo. Y es que el desahuciado Suárez gana partidos por sí mismo sólo con saber manejar los espacios y la velocidad de la jugada.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Esperando nuestra caída

Al principio no creían que lucharíamos por la liga porque llegaron crecidos de su victoria en la temporada pasada y creyeron que eran capaces de iniciar una dinastía. Luego siguieron sin creer en nosotros porque, tras sus accidentes, nos ganaron el derbi y nos empataron a puntos. Dio igual que llevásemos algún partido menos y que la carrera, por ser de fondo, fuese más larga de lo que ellos esperaban, siguieron sin creer en nuestras posibilidades y fueron rascando puntos mientras miraban como nosotros ganábamos una vez tras otra. Y lo que era una igualada tras el derbi, se ha convertido en diez puntos de distancia.

Ahora que lo ven más lejano, están empezado a anticipar nuestra caída, porque, claro, la temporada es larga, está el factor Covid, la Champions a la vuelta de la esquina y nuestra racha no puede durar todo el tiempo. El Atleti ya caerá, dicen. Pronostican que perderemos dos partidos, ellos los ganarán y entonces llegarán el miedo y las dudas. Y claro que puede ocurrir, esto es largo, tal y como ellos dicen, pero si creen que el Atleti no se va a dejar el alma por sujetar este campeonato, es que siguen despreciando el trabajo de un entrenador que, más que a ganar, nos ha enseñado a competir.

Y competir, en clave cholista es no consumir, no hacerles caso, trabajar y seguir a lo nuestro. Cuando nos hablen de liga, contestaremos "Celta de Vigo", porque ese es nuestro próximo rival, porque del partido a partido hemos hecho una máxima e igual, si no caemos en el cuento de la lechera en el que nos quieren meter y dejamos de hacernos sus cuentas y dejar de disfrutar este momento, llegará el día en el que quizá nos veamos de nuevo abrazándonos, aunque sea virtualmente. Pero mejor no pensarlo y seguir a lo nuestro. Ya sabemos "Celta de Vigo".

jueves, 28 de enero de 2021

Un nuevo milagro

Temblaba cada vez que jugaba. Le observábamos la mirada y descubríamos temor, pánico escénico, ganas de salir corriendo de nuevo hacia el túnel de vestuarios. El balón le quemaba en los pies y tan nubladas estaban sus percepciones que, generalmente, tardaba demasiado en decidir y siempre decidía mal. Un regate a medias, un pase fácil a los pies del contrario, una carrera absurda, un cuerpeo perdido. Y siempre llegaba un segundo tarde a la presión.

Ahora se muestra firme, decidido. En su mirada hay ganas de competir, de apretar los dientes, de ser el primero en empezar a correr y ser el último en aparecer por el túnel. Busca el aplauso, la conformidad, la confirmación definitiva de que aún se acuerda de jugar al fútbol. Filtra balones con facilidad, no se complica en exceso pero ha dejado de perder balones tontos y ha conseguido que, con su esfuerzo, se haya convertido en uno de los pilares de la presión del equipo. Le ha quitado el puesto a Saúl y es el oxígeno que encuentra Koke en tres cuartos cuando no tiene clara la iniciación de la jugada.

Thomas Lemar ha cambiado. Y ninguno lo esperábamos porque todos le dábamos por terminado. De repente, no sólo ha aprendido de nuevo a jugar sino que se ha sentado delante de un periodista para decirle que el Atleti es esfuerzo y que él está dispuesto a esforzarse hasta el máximo. Le teníamos muchos milagros apuntados al Cholo pero este, por inesperado, es uno de los más increíbles. Y luego, que por qué le veneramos.

lunes, 18 de enero de 2021

Convertir el drama en ventaja

Que la eliminación en Copa ha sido un traspié, no lo vamos a negar, que incluso se puede tildar de drama

por contra quien se ha producido, también se puede asumir, que durante mi trayectoria como aficionado la Copa nos ha dado alegría supremas, es tan cierto como que no deberíamos haber renunciado a ella de esta manera y que, llegados a este punto, deberíamos convertir el drama en ventaja y aprovechar los miércoles de descanso en enero para afrontar el reto de la liga.

Porque sí, porque puede que no seamos los grandes favoritos, porque no se puede serlo cuando compites contra los dos equipos más poderosos del mundo, pero hemos llegado al final de la primera vuelta con el vacuo título de invierno en el bolsillo y con verdaderas posibilidades de luchar por el título después de más de un lustro y esto no se puede desaprovechar, no se debe escatimar esta opción.

Y en esta lucha sin cuartel, en esta carrera de fondo con trampas y barro, habrá que aprovecha cualquier atisbo de ventaja y si la nuestra, en enero, será la de descansar más que los demás, habrá que aprovecharla, porque ya llegará febrero con su Champions y sus partidos atrasados y ahí deberemos estar lo más alto posible para saber afrontar el reto en las mejores condiciones. Así que sequemos los ojos por la eliminación copera y apretemos los dientes ante el reto mayúsculo que nos espera.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Menos de lo que dijo, menos de lo que creímos

Diego Costa es el jugador más decisivo en una sóla temporada que he visto con mis ojos en el Atlético de

Madrid. Su curso 2013/2014 fue tan impresionante que dolía creer que se podía marchar y, de hecho, dolió en el alma su lesión en una final de Champions que con él hubiese cambiado de signo y, sobre todo, aquella manera de decir adiós cuando todos supimos que, pese a sus muestras de afecto, había firmado con el Chelsea cuando aún se jugaban las verdaderas habichuelas del campeonato.

Una vez allí no dejó de tirarnos la caña, sobre todo cuando el entrenador le hizo la cruz y le convirtió en apestado. A pesar de un rendimiento más que notable, terminó sus días en Londres en el ostracismo y suplicando un regreso que nos hizo creer de nuevo en cuentos de hadas. Todos pensamos que con Costa regresaría el gol, regresarían los títulos y regresaría la gloria, pero con un rendimiento de más a menos, todo fue menos de lo que creíamos hasta terminar en divorcio por culpa del ego, las lesiones y su mala condición física.

Por aquel amor incondicional que dijo habernos jurado no esperábamos esta espantada. Más aún, después de haber dicho en verano que el no se movía obligando al club a ceder a las pretensiones de Morata de regresar a Turín. Ahora, co la temporada en su punto álgido, nos quedamos sin un nueve suplente y con la sensación de que el tipo que durante un tiempo nos lo dio todo quizá nos sigue queriendo, sí, pero mucho menos de lo que dijo.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Va a ser muy difícil

Asumámoslo cuanto antes; no jugamos sólo contra un equipo de fútbol, jugamos contra un ente institucional, contra un club que, año a año, copa a copa, no sólo ha forjado un palmarés inmejorable y un carácter envidiable, pero es que, además, todo ello, le ha llevado a convertirse en el adalid de la justicia y la superación moral. Es decir, que aquí todo el mundo tiene que ir con ellos y el que no lo haga será visto como un pecador sin remedio.

Porque ellos expían todos sus pecados con dinero. Pueden comprar a los mejores futbolistas del mundo, puede especular con su ciudad deportiva, pueden conseguir los mejores contratos televisivos pisando a quien quieran y pueden organizar sus superligas porque juntarse con pobres está muy mal visto en la zona noble de Madrid. Con todo ello han forjado un buen equipo y se han acostumbrado a ganar, así que será difícil seguir su ritmo cuando pongan velocidad de crucero porque, bien por sí mismos o bien por ayudas de otros, empezarán a ganar un partido tras otro y ahí veremos que nuestro favoritismo tan sólo era una milonga de la prensa.

Así que no nos queda otra que ir a lo nuestro, partido a partido y victoria a victoria, porque en cuanto pinchemos sentiremos rápidamente en el cogote no sólo el aliento de un equipo sino el aliento de todo un país mediatizado para que su equipo favorito se alce cuanto antes con el primer puesto y así puedan seguir presumiendo de lo guapos y ricos que son.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

El Atleti necesita competir

Vale que ya no están Gabi, Raúl y Tiago. Vale que tampoco están Juanfran, Godín y Filipe. Vale que ya no

esperamos a Costa, pero aún así, aunque el carácter que hemos perdido no compense la supuesta calidad que hayamos podido ganar, no se puede jugar contra el Madrid mirando, porque cuando juegas mirando, y ya ocurrió contra el Leipzig, los equipos que viven de mover bien la pelota se montan un rondo, te desnudan por doquier, se ríen en tu cara y terminan mirándote con esa cara de superioridad que tanto molesta.

Y es que, aunque la lectura del partido fue incorrecta por parte del entrenador, no estoy de acuerdo con que el planteamiento fuese conservador. Salió a jugar con el mismo sistema que le había dado réditos durante el último mes y, además, prescindió del músculo de Saúl pensando que el juego de toque corto de Herrera ayudaría a abrir líneas. El problema que el Madrid dominó el partido desde los costados y, con sus ayudas, ahogaron a Herrera hasta convertirlo en un títere.

Y es que el Atleti necesita competir para sentirse vivo, no le queda otra. No es un equipo que pueda vivir en exclusiva de su calidad porque los hay mejores, ni puede vivir de la ocasión aislada porque su nómina de delanteros necesita la pelota para vivir y sin pelota se ahogan. El Atleti ha cambiado y el mismo grupo lo debería entender a la hora de afrontar estos partidos. Si compiten, le pueden dar un disgusto a cualquiera, en cuando se despistan y salen a mirar, el disgusto se lo pueden llevar ellos, sea contra el Madrid o sea contra el Cardassar.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Angustia

Me produce una angustia extrema jugar contra el Madrid. Todo viene de mi deformación profesional como aficionado del Atleti. Ya desde pequeño me vi obligado a aguantarlos y supe enseguida que ese iba a ser mi destino. En la infancia fueron los vecinos, en la adolescencia los compañeros de colegio, en la juventud los amigos y durante toda mi vida laboral ahí han estado, en forma de encargado, contable o técnico; tengo un imán para encontrarme a madridistas durante toda mi vida.

Y ya sabéis como son; insoportables. El lunes, si nos ganan, se hablará de fútbol en todo el país, en oficinas, en bares, en parques, en aceras y en medios de transporte. Si somos nosotros los que ganamos o, incluso, conseguimos empatar, entonces dirán que no vieron el partido, que tuvieron cosas que hacer o que el Atleti gana por tal o por pascual.

El problema es que siempre tiendo a ponerme en lo peor y durante toda la semana me tiro visualizando derrotas. Porque han sido muchas y han sido muchos lunes a las espaldas aguantando a impresentables, y porque sigo creyendo, iluso de mí, que al Atleti le sigue pudiendo el derbi mientras que el Madrid sigue saliendo con la seguridad de que nos van a ganar. Pero hace tiempo que no es así, y sé que debería ser más optimista, pero por deformación profesional como aficionado, no puedo evitar sentir esta angustia.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

El partido del año

No hay que pensar en el derbi. No hay que pensar en si podemos sentenciar la liga porque todo eso son cuentas de la lechera que terminan con el cántaro roto y las orejas gachas. No hay que pensar en mañana porque hoy tenemos el partido más importante en lo que va de temporada, porque hoy nos jugamos el ser o no ser en la competición que da dinero, vida y prestigio.

Porque hay que salir vivos de Salzburgo ante un rival que se juega el todo por el todo, que ni cuando no se juega nada dejar de exponerse, que va con todo, que sale con todo y a por todas, que tiene menos calidad que nosotros pero juega en su cancha, sabe atacar y conoce al dedillo los parámetros de su juego. No va a ser nada fácil, pero si el Atleti sigue siendo el Atleti es una misión factible.

Pero será importante salir sabiendo que no existen más partidos en el horizonte, que lo del sábado será el sábado y hoy es miércoles tras el que no puede haber jueves si no se consigue el objetivo y será importante marcar algún gol y dejar todos esos errores frente a la portería que nos han condenado en Champions en la trastera y sacar de la chistera algún golito que nos de la tranquilidad. Porque la tranquilidad es pasar y lo que pueda pasar el sábado, pues ya lo veremos el sábado.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Nada que reprochar

Cuando el equipo lo da todo, cuando se juega hacia adelante, cuando se tiene ambición, cuando se quiere

ganar, cuando el planteamiento está dirigido en un sentido unidireccional, cuando los futbolistas terminan exhaustos, cuando cada uno da lo mejor de su repertorio, cuando la circulación es fluida y la presión es incisiva, cuando se juega con el corazón y el escudo, no hay nada que reprochar.

Si el gol no llega pero se busca, si la ocasión es frecuente, si el robo de balón es consecuencia del trabajo y no del error ajeno, si los gritos son de ánimo y no de agonía, si el latido del corazón impone el ritmo de juego, si el deseo es compañero de viaje, si el brazalete de capitán impone el valor de unos galones, si conoces y cumples los deseos de tu afición, entonces no hay nada que reprochar.

Y quizá en Salzburgo se siga secando el río, quizá nos llevemos un revolcón y nos acordemos de estos empates inmerecidos que hemos cosechado ante rusos y alemanes, quizá la agonía nos lleve a terminar exhaustos para afrontar el derbi con suficientes garantías físicas y morales, si es así y se ha jugado como en el último mes, si se ha intentado como hasta ahora y se ha creído como lo han hecho en los últimos partidos, entonces no habrá nada que reprochar.

jueves, 26 de noviembre de 2020

El brete

El Atleti se ha metido en un brete por su falta de puntería. Jugó muy bien en Moscú y jugó muy bien ayer

durante los primeros veinte minutos pero después, mientras se iba desinflando y la ansiedad le iba pudiendo, se vieron las costuras ofensivas de un equipo que, moralmente anda fino, pero que no se puede permitir tropezar dos veces contra el octavo de la liga rusa.

Y es que estos dos tropiezos obligan al equipo a ganar, al menos, uno de los dos partidos pendientes, quedando la posible agonía de irse a jugar la vida en la última jornada en campo de un Salzburgo que si bien es una verbena en defensa, tiene capacidades ofensivas más que suficientes para darte un disgusto. Y es que el Bayern vendrá a Madrid sin jugarse nada, es cierto, pero no es menos cierto que no deja de ser el Bayern y que sin presión, los buenos equipos juegan aún más sueltos.

No es bueno el escenario. De hecho, recuerda en demasía a aquel momento tan doloroso tres años atrás cuando el equipo no fue capaz de ganar en Roma pese a fallar cinco o seis ocasiones claras y se complicó la vida después de perder contra el Chelsea en casa. Entonces llegó el Qarabag y, como ante el Lokomotiv, dos empates nos mandaron a casa con cara de tontos. Ahora llega el Bayern, como aquel Chelsea, uno de los mejores equipos de Europa y nos tendremos que jugar el turrón en dos duelos a cara de perro donde competiremos como siempre pero con la duda de saber si sabremos ganar o volverán los fantasmas del pasado.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Los envites

Quien haya jugado al tute sabe que cualquier punto cuenta y que, poco a poco, se puede ir llenando el

morral, pero que, cuando llegan los envites y los arrastres se ponen en la mesa, es cuando la partido toma verdadero color y es cuando los puntos, ganados de diez en diez o de once en once, tienen el verdadero valor de la victoria.

El Atleti ha sumado diecisiete puntos en siete jornadas. Diecisiete magníficos puntos que le colocan tercero en la clasificación con dos partidos menos que el líder, toda una declaración de intenciones para un equipo que lleva casi una década luchando por cumplir su objetivos, pero lo cierto es que el único rey que hubo en juego, el Villarreal, se escapó vivo del tablero y ahora llegan los ases y los treses para dirimir si la mano del Atleti es verdaderamente fuerte o solo cuenta con pequeños triunfos que le coloquen por debajo en el recuento final.

El Barça es el primer As encima de la mesa y ahora le toca al Atleti echar mano de su baraja y saber si esos once puntos son suyos o si dejará pasar la oportunidad y la victoria viajará, de nuevo, a tierras ajenas. Porque ganar es necesario y jugar a lo que se quiere es fundamental, pero cuando llegan los envites es cuando se ven las hechuras de buen equipo y cuando se ven las circunstancias que llevan a poder ganar la partida.

jueves, 12 de noviembre de 2020

Ladrones, valientes y cobardes

Ladrones aquellos que, sin poner un duro y falseando cuentas, se quedaron con un club que era de la gente

desdeñando su historia, su sentimiento y su arraigo, ladrones aquellos que desmantelaron plantillas, que vendieron a las estrellas, que negociaron con el escudo siempre en beneficio propio sin tener en cuenta la opinión de los verdaderos amos del equipo por considerarlos ajenos a sus ansias de negocio. Ladrones aquellos que nos descendieron, que nos metieron la cabeza en la deuda histórica, que no entendieron nunca que, para ser del Atleti, hay que sentir el Atleti.

Valientes aquellos que asaltaron la madrugada para dejarles un mensaje, para picar su pendón en lo alto de la montaña de grava, para enseñarle al mundo que, en ese lugar que ahora ya sólo llaman M-30, se erigía un estadio de fútbol donde no cabía más pasión y se desbordaba el sentimiento, para llamar ladrones a los ladrones, para santificar el templo aunque ahora ya sólo sea un bonito holograma dentro de nuestro recuerdo.

Y cobardes aquellos que callan como meretrices de baja estopa, aquellos que se vuelven locos para dar la exclusiva del último peinado del defensa de los documentales o el modelo extravagante de aquel tipo con ego que se marchó a otro país. Los mismos que te venden una pintada contra un entrenador en una pared abandonada, son los que no son capaces de decirte que un grupo de atléticos de honor han hecho causa en el terreno donde se ubicaba el Calderón y le han dicho al mundo que allí había un estadio que nos robaron con nocturnidad y alevosía.

jueves, 5 de noviembre de 2020

El camino

Fue el mejor partido del Atleti en lo que va de temporada. Porque no concedió ni un minuto de dominio,

porque fue un Atleti reconocible en el concepto del cholismo inicial, ese que iba en bloque a por el equipo rival y recuperaba siempre en tres cuartos para continuar el asedio. Porque hubo piernas, hubo control, hubo pase y hubo actitud. Pero sí, no hubo gol y eso condicionó mucho el análisis, pero más allá del ceño fruncido de los resultadistas, queda el sabor a camino correcto de los optimistas.

Porque si hay un camino correcto, este debe pasar por la ambición, por la imposición física y por la presión conjuntada, porque jugando así, lo lógico es meter alguna, lo lógico es ganar partidos, lo lógico es ir adquiriendo la confianza suficiente como para establecerse en esa velocidad de crucero que, mantenida domingo tras domingo y miércoles tras miércoles, termina dando los frutos deseados, porque el Atleti de Moscú es el Atleti que nos gustaría ver en cada partido.

El problema es que cada rival es distinto y, sobre todo, el Atleti suele ser distinto en función del rival. El Lokomotiv, la verdad, no era gran cosa y por eso da rabia no haber sacado adelante un partido que se mereció ganar, pero ahora toca pensar en ese canalizador de vida que es la liga donde espera el Cádiz, que lo ha ganado todo fuera de casa, y su bloque bajo. Un equipo que no tiene nada que perder, que buscará las cosquillas en forma de contragolpe y que jugará con el nerviosismo de un equipo que, si no marca pronto, igual cambia la actitud guerrera por otra más desesperante. Deberían aprender que, ganar o no termina siendo irrelevante si el camino tomado es el correcto y el Atleti de Moscú tomó el camino que debería tomar todos los días.

jueves, 29 de octubre de 2020

Aceptar lo que somos

Debemos aceptar lo que somos y en lo que nos hemos convertido. En los años dorados, esos en los que Simeone construyó un equipo fiable y competitivo que luchó por todo, el Atleti era una roca en el medio y, sobre todo, el equipo más fiable del mundo en defensa. Esa funcionalidad de equipo intransigible se gestó gracias a la capitanía en plaza de Gabi y Tiago y de la solvencia y conocimiento del oficio de tipos como Godín, Miranda y Giménez y de dos laterales que eran top mundial aunque nosotros nos empeñásemos en tirar su esfuerzo a la basura cuando la realidad es que, desde Rivilla y Calleja, jamás habíamos tenido dos tipos tan capaces en los puestos de dos y tres como Juanfran y Filipe Luis.

Aquella defensa tan fiable fue degenerando hasta convertirse en el esperpento de hoy. En una zaga en la que Savic, tan discutido o más como aquellos laterales inmortales, se multiplica por cuatro para achicar agua y en la que Oblak tapa con milagros los errores, se ha convertido en habitual ver a los laterales perder la espalda y a Felipe perder la forma de tal manera que quien apuntaba a mejor central del mundo se haya convertido en un abuelo con camiseta corta.

Así pues, mientras Trippier hace bueno a Lodi y mientras añoramos aquello que tuvimos y que, a corto plazo no volverá, habremos de abrazarnos al buen hacer de nuestra pareja atacante y a la fiabilidad de Koke y Llorente. Mientras Saúl mastica su vuelta y el centro del campo sigue con su agujero eterno sin cerrar, el Atleti puede sufrir contra cualquier Salzburgo del mundo y resolver por los pelos gracias al genio de sus atacantes. Esto, que en un primer momento puede parecer un alivio, no es más que un parcha en un boquete que amenaza con destruir el dique. Porque contra un Betis o un Celta lo puedes terminar sacando adelante, pero te viene un Bayern y te pinta la cara a medio gas. Porque este es el Atleti de hoy y es lo que debemos aceptar; un equipo con recursos en ataque pero un auténtico esperpento en su línea defensiva.

lunes, 26 de octubre de 2020

Las primeras partes

Sucedió contra el Huesca, Villarreal, el otro día en Vigo aunque nos adelantamos pronto y, más

sangrantemente, contra el Betis. El Atleti, en un alarde de sobreactuación, regala las primeras partes de los partidos como quien puede permitirse el lujo de regalar parte de un botín. Sale al campo, pulula, las ve venir y se aboca a las manos de Oblak o la omnipresencia actual de Savic para dejar su portería a cero y esperar a que los siguientes minutos dicten sentencia a favor.

No sé si lo que ocurre tras el descanso responde a los efectos de la cholina, a los cambios introducidos o a un desbloqueo mental que les induce a los jugadores a ir de una vez a por el partido. Algunas veces, como el otro día después de una infame primera parte contra el Betis, la reacción da para ganar, pero hay días, muchos, en los que no es suficiente y es por ello que te puedes ir de Huesca con la sensación de poder haber ganado de haber querido y con la cara de tonto que se regala tu propia ineptitud.

Esto es muy largo y aquí no regalan nada por lo que convendría no empezar a regalar nosotros tampoco. El año pasado cosechamos la friolera de dieciséis empates, quedando a diecisete puntos del líder. En muchos de ellos la sensación fue de poder habido ganar, pero también de haber reaccionado demasiado tarde. De momento van dos empates y tres victorias, las cuentas salen porque los demás tampoco van sobrados, pero a medida que los dos grandes vayan tomando velocidad de crucero, le convendrá al Atleti no regalar ni más puntos ni más primeras partes, porque este año, aún teniendo peor equipo, la liga podría estar más barata y, la ganemos o no, lo que realmente queremos es ver a nuestro equipo en condición de querer pelearla. 

jueves, 22 de octubre de 2020

Baño de realidad

El Atleti es un equipo aseado, resultón, bien pintado, vestido con cierto porte atractivo e incluso con algún

recurso que sacar a paseo, pero, comparado con aquel equipo aguerrido, de cuchillo entre los dientes, conquistador de terrenos y desdeñador de cautivos, es un equipo mucho peor. Porque puede competir, puede intentar pelear, enseñar los dientes, mostrarse arriba e incluso permitirse alguna pared, pero sin calidad para definir ni mordiente para defender, al final, cuando te enfrentas al mejor equipo de Europa, lo único que te llevas es un baño de realidad.

Es duro de asumir la realidad cuando vienes de un lugar de preferencia. Durante un tiempo, después de ser un pobre soñador de irrealidades, nos convertimos en invitado de honor en el banquete de los grandes. Y lo hicimos irrumpiendo por derecho, como un caballero talludo y concienzudo, sabiendo que, para que nos echaran de allí, tenían que dar muchos golpes y desollar muchas pieles. Pero no les hizo falta, fueron nuestros propios dirigentes quienes, poco a poco, y sin piedad, se encargaron de ir empeorando el equipo vendiendo a los jugadores clave y no sabiendo renovar la plantilla con calidad a medida que los capitanes se iban bajando del barco.

Y lo que nos queda es este baño de realidad con este equipo aseado y resultón que, cuando es zarandeado por el campeón de Europa, muestra todas sus vergüenzas de una vez. De nada valió dar la cara, de nada valió salir a jugar de tú a tú, cuando la puñetera realidad es que vamos camino de convertirnos, otra vez, en esos pobres soñadores de irrealidades que ven la vida pasar desde la ventana de un tren descarrilado.