jueves, 26 de noviembre de 2020

El brete

El Atleti se ha metido en un brete por su falta de puntería. Jugó muy bien en Moscú y jugó muy bien ayer

durante los primeros veinte minutos pero después, mientras se iba desinflando y la ansiedad le iba pudiendo, se vieron las costuras ofensivas de un equipo que, moralmente anda fino, pero que no se puede permitir tropezar dos veces contra el octavo de la liga rusa.

Y es que estos dos tropiezos obligan al equipo a ganar, al menos, uno de los dos partidos pendientes, quedando la posible agonía de irse a jugar la vida en la última jornada en campo de un Salzburgo que si bien es una verbena en defensa, tiene capacidades ofensivas más que suficientes para darte un disgusto. Y es que el Bayern vendrá a Madrid sin jugarse nada, es cierto, pero no es menos cierto que no deja de ser el Bayern y que sin presión, los buenos equipos juegan aún más sueltos.

No es bueno el escenario. De hecho, recuerda en demasía a aquel momento tan doloroso tres años atrás cuando el equipo no fue capaz de ganar en Roma pese a fallar cinco o seis ocasiones claras y se complicó la vida después de perder contra el Chelsea en casa. Entonces llegó el Qarabag y, como ante el Lokomotiv, dos empates nos mandaron a casa con cara de tontos. Ahora llega el Bayern, como aquel Chelsea, uno de los mejores equipos de Europa y nos tendremos que jugar el turrón en dos duelos a cara de perro donde competiremos como siempre pero con la duda de saber si sabremos ganar o volverán los fantasmas del pasado.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Los envites

Quien haya jugado al tute sabe que cualquier punto cuenta y que, poco a poco, se puede ir llenando el

morral, pero que, cuando llegan los envites y los arrastres se ponen en la mesa, es cuando la partido toma verdadero color y es cuando los puntos, ganados de diez en diez o de once en once, tienen el verdadero valor de la victoria.

El Atleti ha sumado diecisiete puntos en siete jornadas. Diecisiete magníficos puntos que le colocan tercero en la clasificación con dos partidos menos que el líder, toda una declaración de intenciones para un equipo que lleva casi una década luchando por cumplir su objetivos, pero lo cierto es que el único rey que hubo en juego, el Villarreal, se escapó vivo del tablero y ahora llegan los ases y los treses para dirimir si la mano del Atleti es verdaderamente fuerte o solo cuenta con pequeños triunfos que le coloquen por debajo en el recuento final.

El Barça es el primer As encima de la mesa y ahora le toca al Atleti echar mano de su baraja y saber si esos once puntos son suyos o si dejará pasar la oportunidad y la victoria viajará, de nuevo, a tierras ajenas. Porque ganar es necesario y jugar a lo que se quiere es fundamental, pero cuando llegan los envites es cuando se ven las hechuras de buen equipo y cuando se ven las circunstancias que llevan a poder ganar la partida.

jueves, 12 de noviembre de 2020

Ladrones, valientes y cobardes

Ladrones aquellos que, sin poner un duro y falseando cuentas, se quedaron con un club que era de la gente

desdeñando su historia, su sentimiento y su arraigo, ladrones aquellos que desmantelaron plantillas, que vendieron a las estrellas, que negociaron con el escudo siempre en beneficio propio sin tener en cuenta la opinión de los verdaderos amos del equipo por considerarlos ajenos a sus ansias de negocio. Ladrones aquellos que nos descendieron, que nos metieron la cabeza en la deuda histórica, que no entendieron nunca que, para ser del Atleti, hay que sentir el Atleti.

Valientes aquellos que asaltaron la madrugada para dejarles un mensaje, para picar su pendón en lo alto de la montaña de grava, para enseñarle al mundo que, en ese lugar que ahora ya sólo llaman M-30, se erigía un estadio de fútbol donde no cabía más pasión y se desbordaba el sentimiento, para llamar ladrones a los ladrones, para santificar el templo aunque ahora ya sólo sea un bonito holograma dentro de nuestro recuerdo.

Y cobardes aquellos que callan como meretrices de baja estopa, aquellos que se vuelven locos para dar la exclusiva del último peinado del defensa de los documentales o el modelo extravagante de aquel tipo con ego que se marchó a otro país. Los mismos que te venden una pintada contra un entrenador en una pared abandonada, son los que no son capaces de decirte que un grupo de atléticos de honor han hecho causa en el terreno donde se ubicaba el Calderón y le han dicho al mundo que allí había un estadio que nos robaron con nocturnidad y alevosía.

jueves, 5 de noviembre de 2020

El camino

Fue el mejor partido del Atleti en lo que va de temporada. Porque no concedió ni un minuto de dominio,

porque fue un Atleti reconocible en el concepto del cholismo inicial, ese que iba en bloque a por el equipo rival y recuperaba siempre en tres cuartos para continuar el asedio. Porque hubo piernas, hubo control, hubo pase y hubo actitud. Pero sí, no hubo gol y eso condicionó mucho el análisis, pero más allá del ceño fruncido de los resultadistas, queda el sabor a camino correcto de los optimistas.

Porque si hay un camino correcto, este debe pasar por la ambición, por la imposición física y por la presión conjuntada, porque jugando así, lo lógico es meter alguna, lo lógico es ganar partidos, lo lógico es ir adquiriendo la confianza suficiente como para establecerse en esa velocidad de crucero que, mantenida domingo tras domingo y miércoles tras miércoles, termina dando los frutos deseados, porque el Atleti de Moscú es el Atleti que nos gustaría ver en cada partido.

El problema es que cada rival es distinto y, sobre todo, el Atleti suele ser distinto en función del rival. El Lokomotiv, la verdad, no era gran cosa y por eso da rabia no haber sacado adelante un partido que se mereció ganar, pero ahora toca pensar en ese canalizador de vida que es la liga donde espera el Cádiz, que lo ha ganado todo fuera de casa, y su bloque bajo. Un equipo que no tiene nada que perder, que buscará las cosquillas en forma de contragolpe y que jugará con el nerviosismo de un equipo que, si no marca pronto, igual cambia la actitud guerrera por otra más desesperante. Deberían aprender que, ganar o no termina siendo irrelevante si el camino tomado es el correcto y el Atleti de Moscú tomó el camino que debería tomar todos los días.

jueves, 29 de octubre de 2020

Aceptar lo que somos

Debemos aceptar lo que somos y en lo que nos hemos convertido. En los años dorados, esos en los que Simeone construyó un equipo fiable y competitivo que luchó por todo, el Atleti era una roca en el medio y, sobre todo, el equipo más fiable del mundo en defensa. Esa funcionalidad de equipo intransigible se gestó gracias a la capitanía en plaza de Gabi y Tiago y de la solvencia y conocimiento del oficio de tipos como Godín, Miranda y Giménez y de dos laterales que eran top mundial aunque nosotros nos empeñásemos en tirar su esfuerzo a la basura cuando la realidad es que, desde Rivilla y Calleja, jamás habíamos tenido dos tipos tan capaces en los puestos de dos y tres como Juanfran y Filipe Luis.

Aquella defensa tan fiable fue degenerando hasta convertirse en el esperpento de hoy. En una zaga en la que Savic, tan discutido o más como aquellos laterales inmortales, se multiplica por cuatro para achicar agua y en la que Oblak tapa con milagros los errores, se ha convertido en habitual ver a los laterales perder la espalda y a Felipe perder la forma de tal manera que quien apuntaba a mejor central del mundo se haya convertido en un abuelo con camiseta corta.

Así pues, mientras Trippier hace bueno a Lodi y mientras añoramos aquello que tuvimos y que, a corto plazo no volverá, habremos de abrazarnos al buen hacer de nuestra pareja atacante y a la fiabilidad de Koke y Llorente. Mientras Saúl mastica su vuelta y el centro del campo sigue con su agujero eterno sin cerrar, el Atleti puede sufrir contra cualquier Salzburgo del mundo y resolver por los pelos gracias al genio de sus atacantes. Esto, que en un primer momento puede parecer un alivio, no es más que un parcha en un boquete que amenaza con destruir el dique. Porque contra un Betis o un Celta lo puedes terminar sacando adelante, pero te viene un Bayern y te pinta la cara a medio gas. Porque este es el Atleti de hoy y es lo que debemos aceptar; un equipo con recursos en ataque pero un auténtico esperpento en su línea defensiva.

lunes, 26 de octubre de 2020

Las primeras partes

Sucedió contra el Huesca, Villarreal, el otro día en Vigo aunque nos adelantamos pronto y, más

sangrantemente, contra el Betis. El Atleti, en un alarde de sobreactuación, regala las primeras partes de los partidos como quien puede permitirse el lujo de regalar parte de un botín. Sale al campo, pulula, las ve venir y se aboca a las manos de Oblak o la omnipresencia actual de Savic para dejar su portería a cero y esperar a que los siguientes minutos dicten sentencia a favor.

No sé si lo que ocurre tras el descanso responde a los efectos de la cholina, a los cambios introducidos o a un desbloqueo mental que les induce a los jugadores a ir de una vez a por el partido. Algunas veces, como el otro día después de una infame primera parte contra el Betis, la reacción da para ganar, pero hay días, muchos, en los que no es suficiente y es por ello que te puedes ir de Huesca con la sensación de poder haber ganado de haber querido y con la cara de tonto que se regala tu propia ineptitud.

Esto es muy largo y aquí no regalan nada por lo que convendría no empezar a regalar nosotros tampoco. El año pasado cosechamos la friolera de dieciséis empates, quedando a diecisete puntos del líder. En muchos de ellos la sensación fue de poder habido ganar, pero también de haber reaccionado demasiado tarde. De momento van dos empates y tres victorias, las cuentas salen porque los demás tampoco van sobrados, pero a medida que los dos grandes vayan tomando velocidad de crucero, le convendrá al Atleti no regalar ni más puntos ni más primeras partes, porque este año, aún teniendo peor equipo, la liga podría estar más barata y, la ganemos o no, lo que realmente queremos es ver a nuestro equipo en condición de querer pelearla. 

jueves, 22 de octubre de 2020

Baño de realidad

El Atleti es un equipo aseado, resultón, bien pintado, vestido con cierto porte atractivo e incluso con algún

recurso que sacar a paseo, pero, comparado con aquel equipo aguerrido, de cuchillo entre los dientes, conquistador de terrenos y desdeñador de cautivos, es un equipo mucho peor. Porque puede competir, puede intentar pelear, enseñar los dientes, mostrarse arriba e incluso permitirse alguna pared, pero sin calidad para definir ni mordiente para defender, al final, cuando te enfrentas al mejor equipo de Europa, lo único que te llevas es un baño de realidad.

Es duro de asumir la realidad cuando vienes de un lugar de preferencia. Durante un tiempo, después de ser un pobre soñador de irrealidades, nos convertimos en invitado de honor en el banquete de los grandes. Y lo hicimos irrumpiendo por derecho, como un caballero talludo y concienzudo, sabiendo que, para que nos echaran de allí, tenían que dar muchos golpes y desollar muchas pieles. Pero no les hizo falta, fueron nuestros propios dirigentes quienes, poco a poco, y sin piedad, se encargaron de ir empeorando el equipo vendiendo a los jugadores clave y no sabiendo renovar la plantilla con calidad a medida que los capitanes se iban bajando del barco.

Y lo que nos queda es este baño de realidad con este equipo aseado y resultón que, cuando es zarandeado por el campeón de Europa, muestra todas sus vergüenzas de una vez. De nada valió dar la cara, de nada valió salir a jugar de tú a tú, cuando la puñetera realidad es que vamos camino de convertirnos, otra vez, en esos pobres soñadores de irrealidades que ven la vida pasar desde la ventana de un tren descarrilado.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Poca esperanza

No han estado demasiado finos nuestros internacionales durante esta ventana de selecciones. No es que

me preocupe en demasía su rendimiento fuera del Atleti, es más, si por mi fuese, ninguno de ellos iría convocado con su país porque estos partidos, a final, entre viaje y viaje y poco entrenamiento, son el caldo de cultivo de lesiones musculares que te rompen la planificación.

Pero, siendo realistas, si el rendimiento de nuestros internacionales no ha sido el más óptimo, es porque el nivel es el que es y porque de dónde no hay no se puede sacar y eso sí que me preocupa. Preocupa que Lodi no sea ni un cuarto de Filipe Luis, que Trippier sea un parche en defensa de cinco, que Savic no sirva para parar a Luxemburgo, que Correa no sea importante en Argentina ni Lemar en Francia, que Joao Félix sea un elemento extraño pegado a la banda en Portugal, que Suárez sea una sombra en el área y Torreira no tenga un minuto o tenga los de la basura y, sobre todo, que ninguno de nuestros jugadores españoles sean aptos para conquistar un puesto entre los convocados de Luis Enrique.

Y es que es difícil imaginar a los miembros de la plantilla dando más de lo que han dado y eso es preocupante. Preocupante porque nos hemos acostumbrado a las fiestas de gala y tememos regresar a las verbenas de barrio, preocupante porque tenemos al mejor entrenador y le van restando mimbres de cara a su milagro cotidiano, preocupante porque atisbamos el futuro y encontramos poca esperanza. Es duro y es real. Sé que muchas veces soy demasiado pesimista y hay alguna en la que tengo que rectificar mis pronósticos. No tengo dudas de que el equipo va a competir porque, mientras siga Simeone, no mutará el ADN, pero tengo muchas dudas de que el equipo ya no vaya a dar un salto de calidad, sino que sea capaz de mantenerse.

jueves, 8 de octubre de 2020

La gestión y el relato

La gestión la maneja un dúo al que un tribunal declaró culpable de un delito que había prescrito; el de

apropiación indebida. Se apropiaron de un club que era de sus socios con argucias, trampas y sin poner un sólo duro. Generaron una deuda que se consolidó como histórica y que aún hoy ahoga las arcas del club y utilizaron el club como trampolín para sus negocios personales.

El relato, por su parte, lo llevan otros, los encargados de blanquear el verdadero mal, los tipos que meten presión a Simeone desde el primer día para luego arrojarle al pozo de los fracasados, los que venden que el Atleti tiene la mejor plantilla de la historia para luego descargar de culpa a los verdaderos culpables, los que dicen ahora que Thomas no debería notarse porque no era titular indiscutible, siendo el tercer jugador con más minutos en la última temporada.

Cuando Simeone lanzó aquello de "No consuman", lo hacía con conocimiento de causa. Porque todos aquellos que hoy disculpan al dúo prescrito no te recordarán cuando dijeron que la venta del Calderón sufragaría la deuda del club, cuando dijeron que la venta de Falcao aliviaría todos los problemas económicos, no te contarán por qué rebajaron en ochenta millones la cláusula de Griezmann, porque pusieron una cláusula de setenta millones a Rodrigo o por qué renovaron a Thomas con un precio de salida de cincuenta millones. Lo hacen porque quieren vender y, visto que, después de tanta venta, las arcas del club siguen igual de vacías, uno no puede hacer otra cosa que sospechar que el dinero recaudado va todo a sus bolsillos. Pero, tranquilos, eso no lo contarán nunca los que manejan el relato.

lunes, 5 de octubre de 2020

Se desinfla el globo

Habíamos soplado demasiado pronto y demasiado rápido, habíamos visto como el globo se inflaba hasta límites insospechados y habíamos creído que aquella era nuestra obra definitiva. Pero olvidamos que el aire se escapa si no taponas, que el globo vuela si lo sueltas y que cae en picado hacia la tierra cuando ya no tiene más aire que descargar. El Atleti cargó todas sus energías contra el Granada y, nos ilusionó tanto, que creímos verle líder en tan sólo una semana. Fue el problema de inflar tanto el globo, que ahora, cuando se ha desinflado, somos conscientes de que seguimos metidos en el mismo problema que las temporadas anteriores.

Porque el centro del campo no construye ni presiona, se queda en un medio camino en el que no sabe si ir hacia adelante o volver hacia detrás, duda entre meter la pierna y esperar, entre buscar el pase horizontal o jugarse todas sus cartas en un balonazo cruzado, si atacar con todo o defender el resultado. Todas estas dudas han convertido al equipo en una impotencia constante cuando ha de afrontar partidos como los dos últimos, con el rival metido en bloque bajo y tirando contras peligrosísimas.

Lo negativo ya lo hemos dicho ¿Hay algo positivo? Claro que lo hay. Seguimos teniendo un gran portero y una buena defensa y tenemos, sobre todo, toda la temporada por delante para poder crecer y aprender. Pero el Atleti debe recuperar la energía, debe recuperar esa chispa que le convirtió, durante tres o cuatro de años, en el equipo más incómodo del mundo.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

La ilusión

Un par de semanas antes del comienzo de las hostilidades ligueras para el Atlético de Madrid, le envié un

mensaje de whatsapp a mi hermano diciéndole que hacía años que no comenzaba una temporada con tan poca ilusión. Era la consecuencia de recordar la derrota ante al Leipzig, donde no tuvimos ni esfuerzo y orgullo y saber que, de cara al próximo curso, íbamos a contar con los mismos jugadores que naufragaron en Lisboa y no fueron capaces de acercarse a disputar el título en ningún momento de la temporada.

El domingo, sin embargo, después de la goleada ante el Granada, envié otro mensaje diciendo que me había ilusionado. Era la consecuencia de saberse en posesión de un goleador histórico, de los de verdad, de los que echan a la cazuela cualquier pájaro que vuela, un jugador capaz de contagiar al resto del equipo porque ellos se saben poseedores de la conclusión si son capaces de hacerle llegar el balón a su nuevo compañero en la línea de ataque.

Un simple fichaje. Ha bastado un simple fichaje para que recuperemos la ilusión. Siempre con prudencia, claro. El verano pasado le metimos siete a ese otro equipo de la capital y todos nos precipitamos a lanzar proclamas de favoritismo inapelable. Por eso, cuando el final de temporada nos pilló compuestos y sin título, nos rasgamos las vestiduras y solicitamos un paso más por parte del club. Y  el club, que generalmente mira más el bolsillo de sus dueños que la ilusión de la afición, se encontró un fichaje a coste cero y la necesidad de la Juventus de recuperar a Morata. Una de esas casualidades que te cambian la vida o, al menos, una de esas operaciones que, sin pensarlo, te devuelven la ilusión.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Empieza lo bueno

Pues ya está aquí de nuevo. La liga, esa competición montada para que dos equipos se repartan los éxitos y dieciocho miren como celebran los regalos y como abusan de su poder y que, sin embargo, nos da de comer cada año por la obligación adquirida a quedar entre los cuatro primeros, porque económicamente, ya sabemos todos que sin Champions no hay paraíso.

Vuelve la liga y nos encuentra con sentimientos contrapuestos. La gente, deprimida hace dos días, de repente ha recobrado la ilusión y mata por un segundo de gloria. Creen que volvemos a ser favoritos para todo y olvidan que este equipo, más allá del gol, tiene un problema conceptual con el juego desde hace años. Hacía falta Luis Suárez de la misma manera que hace falta ese centrocampista que sepa conectar con él y formar una sociedad imparable. Ese centrocampista que aún no tenemos.

Vuelva la liga y nos encontraremos contra un Granada pletórico, que ha jugado tres partidos y ha ganado los tres, que se encuentra líder, clasificado para la segunda previa de la Europa League y sin absolutamente nada que perder. Y nosotros sin haber competido desde Lisboa, sin habernos probado una vez más, sin saber si lo nuestro es ilusión, realidad o seguridad mal entendida.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Buscando su lugar

El gesto siempre fruncido, siempre peleado con el mundo, siempre imponiendo la seriedad a la sonrisa, los ojos tristes, la impresión de estar siempre enfadado, peleado con el mundo, necesitado de un cariño que no encuentra tras cada esquina y deseando empezar de nuevo para volver a sentirse persona. Morata lleva muchos años buscando su lugar y todavía no lo ha encontrado.

Entró en el Atleti y aseguró, o fingió, que el Atleti también había entrado en él. Por eso, cada vez que marcaba un gol trataba de reivindicarse con la grada antes que consigo mismo, por eso, cada vez que era incapaz de anotar, se frustraba y terminaba pidiendo perdón a todos esos que jamás se lo solicitaron. Morata quería encontrarse en el Atleti, pero realmente jamás fue capaz de hacerlo.

Tenía condiciones, tenía experiencia, tenía ilusión, pero jamás demostró tener mucho gol y eso, cuando hablamos de un delantero centro, es un pecado capital. Intentó consagrarse, pero la falta de gol, la falta de confianza y, sobre todo, la falta de salud, terminó martirizándole. Cuando creía recuperar la forma, volvía a caer lesionado, cuando creía recuperar la ilusión, volvía a caer al banquillo. Espero que le vaya bien y, sobre todo, que termine encontrando su lugar en el mundo.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Opción gol

Parece que Morata se va. El tipo que llegó bajo una nebulosa de duda, que se autoproclamó atlético desde la cuna, que pidió perdón por sus errores pasados desde el fondo de Anfield, ahora necesita reivindicarse con su pasado y regresar al lugar donde fue feliz. Su amigo Pirlo le ha entonado cual sirena y el rojiblanco de cuna ahora es bianconero desde su gestación. No hay quien entienda ciertos designios internos.

Parece que quiere venir Luis Suárez. El tipo que cargó con las culpas de la debacle del Barça a pesar de haber sido el segundo mejor goleador del equipo, el que compite como un animal salvaje cuando se acerca al área, el que formó una dupla con Messi que se recordará con el paso de los años. Si se concreta la operación y perdemos a Morata para ganar a Suárez, podemos decir que Atleti habría trabajado muy bien la opción gol, porque uno es un tipo que no para de moverse pero al que le cuesta un mundo marcar y el otro es un delantero que las mete casi sin tocarlas.

Y eso es lo que necesita el Atleti, un tipo que sepa donde va a poner la pelota antes incluso de llegar a tocarla. Si se concreta la operación, que está por ver, ganamos un jugador en el crepúsculo de su carrera pero que aún tiene veinte goles en sus botas. Eso es algo fundamental para un equipo que, como el Atleti, suele moverse en marcadores cortos.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Noticias inquietantes

Todos quieren pescar aquí y parece que todos son los que quieren irse. Los cantos de sirena siempre


vienen desde fuera y nunca es el Atleti el destinatario de las seducciones ajenas. El City quiere pagar una millonada por Giménez, la Juve quiere de vuelta a Morata e incluso se ha llegado a hablar de que Hermoso se iría gratis a la Real Sociedad.

Es la derivación del consumismo, netamente enfrentado a aquel "no consuman" que dictó el Cholo en rueda de prensa, que produce inquietud, causa desazón, conduce a la preocupación. Porque no sólo vemos que no van a fichar a nadie sino que encima nos tememos que el equipo comience la temporada seriamente mermado.

¿Qué hay de verdad en todo lo que se dice? Sinceramente, me gustaría decir que poco, pero conociendo como conozco a los dos prescritos que nos gobiernan, cualquier cosa, incluso la más rocambolesca es susceptible de acontecer, porque para este par de tipos, noventa millones por Giménez y cincuenta por Morata son ciento cuarenta a mi cuenta y me escondo cuando llegue la tormenta.

jueves, 3 de septiembre de 2020

No va a venir nadie

Rakitic gratis al Sevilla, Parejo gratis al Villarreal, David Silva gratis a la Real Sociedad. Y seguimos sumando necesidades mientras los rivales se mueven y el Atleti sólo se encarga de repartir por el mundo a los futbolistas de su filial. Ni intenciones, ni rumores ¿Que necesitan un nueve? Apáñense ustedes ¿Que necesitan un cinco? Por ahí mismo se la hinco.

Así es la vida en el Atleti. Cada año un peor equipo y cada año una mayor exigencia ¿El fracaso? Siempre a la espalda del tipo que sigue haciendo milagros con encajes de bolillo. Simeone carga la culpa y los de arriba, como siempre, se van de rositas mientras van desmantelando el club e incumpliendo sus promesas una a una. Ni el nuevo estadio nos hizo más fuertes, ni jugar en Champions durante varias temporadas consecutivas nos hizo más solventes.

Ocho años consecutivos jugando la Liga de Campeones, aquello que antes era tan inalcanzable y que nos anunciaron como la panacea, descapitalizando la plantilla con la venta de sus mejores jugadores y no hay ni un euro para fichajes. El veinticinco por ciento de lo que se venda, siempre que sean capaces de colocar a Lemar o a Diego Costa. Y el año que no consiga quedar entre los cuatro primeros dirán que el Cholo no vale y que su ciclo se ha acabado, porque el gilismo, aquí, no se termina nunca.

jueves, 13 de agosto de 2020

Llegó la hora

Ya está aquí el día. Parecía que no iba a llegar, parecía que los días pasaban despacio mientras mirábamos

aquel horizonte lejano y nos veíamos jugando en la ciudad sin nombre, sin un aficionado en las gradas pero con millones de corazones palpitando al mismo son. Ha llegado el día de la tormenta y todos estamos dispuestos a entregarnos, suicidas, a esta borrasca de sentimientos que nos invade el alma cada mañana cuando sabemos que es día de partido y que el Atleti nos invadirá de lleno la mente y la memoria.

Y, como era de esperar, nada ha sido fácil. Como era de esperar, tenían que llegar los sustos, las preocupaciones, las ansiedades, el miedo, la solicitud de piedad a un ser que no existe pero al que nos remitimos siempre que necesitamos encontrar un agujero por el que sacar la cabeza. Al final los positivos fueron dos y los negativos, puestos a positivizar las ausencias, han de confabularse para darlo todo en el campo porque, por fin, llegó la hora.

Llegó la hora y no existe otra cosa, hoy, que no sea el Atleti, que no sea ese partido en esa competición que tantas grandes noches nos dio y tantos llantos finales nos perpetró. Llegó la hora y todos vemos al equipo luchando, quizá ganando, pero siempre peleando como el mejor, porque siempre la afición se estremece con pasión cuando queda entre todos campeón. Y si no lo consigue, seguiremos estremeciéndonos como pasión, porque, por más que lo repita el Cholo, ganar no es lo único importante.

lunes, 3 de agosto de 2020

Cuenta atrás

Una de esas canciones que llenan de sonido el estadio y que deja a las claras el sueño mojado de la afición del Atleti es esa que dice "Dale alegría, alegría a mi corazón, la Liga de Campeones es mi obsesión". No hay mayor declaración de intenciones ni mayor manera de decirle al equipo que deben dar hasta la última gota de sudor en pos de nuestro sueño. No hay motivo mayor para perder el sueño que esa Copa que todos estamos deseando tirar al río.

Obsesión no es obligación, no es compromiso irrefutable, no es condición sine qua non. En uno de los más memorables tifos que salió desde lo alto del estadio, en nuestra gran última noche en casa, les dijimos a ellos que estábamos "Orgullosos de no ser como vosotros", lo que viene a decir que queremos que nuestro equipo gane, pero no le queremos porque gane. Y en la obsesión por la Liga de Campeones hay implícito un contrato de obliga a darlo todo, pero sin perdemos, podremos bailar bajo la lluvia, como aquella noche, porque lo que importa es la honra hacia el escudo no el mero resultado.

Así que así estamos hoy. Soñando con un Atleti intenso, directo y contumaz y pensando mil maneras de meterle mano al Leipzig. Obsesionados con esa copa que nos quita el sueño, con esos tres partidos que parecen cortos pero es lo más parecido a un viaje hacia los confines y con ese minuto cero que se acerca pero nunca llega. Empieza la cuenta atrás. Esta semana regresa la Champions, pronto regresaremos nosotros. Pronto volveremos a cantar, esta vez desde casa, que esa copa es nuestra obsesión y que nuestro equipo es nuestra pasión.

martes, 28 de julio de 2020

La antesala de la tormenta

Siempre que el burro habla, sube el pan. Dijo que Agüero era jugador del Atleti y terminó en Manchester, dijo que Falcao tenía contrato con el Atleti y terminó en Mónaco, y dijo que Griezmann no se movería del Atleti y acabó en Barcelona. Así que las palabras de ayer del ínclito, no hacen más que hacernos creer que Oblak tiene los días contados como jugador del Atleti.

La tormenta se genera de esta manera: ellos ponen el trueno y después dejan que los demás se mojen con el agua. El jugador está en el mercado, como todos, porque todo valor activo genera un buen ingreso y, por ende, una buena comisión. El plan es decir que el jugador está en el equipo y no se quiere mover para, cuando se mueva, hacer creer que fue el propio jugador quien quiso irse y entonces las redes y las calles se llenen de voces en contra del futbolista y nunca de los mercaderes que cada año consiguen que este equipo sea un poquito peor.

Me conozco el cuento de memoria, porque después de Agüero, de Falcao y de Griezmann, dijeron que vendría uno igual o mejor y resulta que los sustitutos nunca consiguieron llenar ese vacío, porque ya es casualidad que todos, incluidos esos tres, Arda, Rodri o incluso De Gea, sean unos traidores y los tipos que robaron el club y nos dejaron sin identidad, sigan siendo presentados en la portada de un diario como un ejemplo de gestión y profesionalidad.

lunes, 27 de julio de 2020

Cuando no pasa nada

Cuando no pasa nada pensamos en que pasen cosas, deseamos un momento, buscamos un recuerdo, apostamos por un suceso. Cuando no pasa nada nos venden humo y nos castigan con incertidumbre, porque cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo y porque cuanto más tiempo pase sin que ocurra nada, más tiempo tendremos para jugar a las elucubraciones.

Cuando no pasa nada nos pasamos el día entretenidos en cosas nimias y sin sentido; fotos en Instagram de tipos en vacaciones sin un balón de por medio, noticias sin atisbo de verosimilitud, declaraciones sacadas de contexto, intentos de provocación sin sentido y, sobre todo, un colapso de noticias del otro equipo de la ciudad y que no nos interesan nada.

Cuando no pasa nada pensamos en el Leipzig, en sus laterales ofensivos, en las transiciones rápidas que tanto gustan a Nagelsmann, en el juego directo hacia la velocidad de sus puntas. No estará Werner, pero seguirán siendo rápidos, incesantes, mordaces. No tienen nada que perder y nosotros no tenemos otra cosa en la que pensar. No quiero tener miedo, prefiero la esperanza, pero cuando no pasa nada, hasta los terrores son la compañía más habitual.