
En este caso, el Real Madrid viene a ser como Dreamworks, la productora de Spielberg, es citar a Florentino y, como se ha aceptado la idea de que todo lo que toca se convierte en oro, los rastreros de la alabanza se precipitan a verter sus babas, a publicitar el film y a promocionar los valores de cualquier tipo que llegue a vestir la camiseta blanca. En el lado opuesto, el Atlético está representado por el productor que ha generado grandes cintas como "Desde que Amanece apetece" y "Cuernos de mujer" entre otras, y se ha convertido en un mal ejemplo de planificación. De esta manera es citar a Cerezo y a la gente la da la risa; es capaz de fichar al Pato Sosa tras hablar con Garci o es capaz de posar con la camiseta del rival sin pudor ni respeto.
En este lugar, resulta sencillo analizar los fichajes desde el punto de vista de la importancia promocional. Así, el Madrid ficha al defensa central de uno de los equipos descendidos a la segunda división francesa y la prensa lo presenta como el nuevo Hierro. El Atleti, por su parte, presenta al lateral de uno de los finalistas de la Europa League y da la sensación de que ha fichado al doble de Juan Valera ¿Qué hubiese pasado de haber sido al revés? Pues que Silvio sería el nuevo Cafú y Varane el nuevo Fabiano Eller. Es normal que abunde la desconfianza cuando se hacen las cosas tan mal y tan repetitivamente.
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