miércoles, 14 de octubre de 2020

Poca esperanza

No han estado demasiado finos nuestros internacionales durante esta ventana de selecciones. No es que

me preocupe en demasía su rendimiento fuera del Atleti, es más, si por mi fuese, ninguno de ellos iría convocado con su país porque estos partidos, a final, entre viaje y viaje y poco entrenamiento, son el caldo de cultivo de lesiones musculares que te rompen la planificación.

Pero, siendo realistas, si el rendimiento de nuestros internacionales no ha sido el más óptimo, es porque el nivel es el que es y porque de dónde no hay no se puede sacar y eso sí que me preocupa. Preocupa que Lodi no sea ni un cuarto de Filipe Luis, que Trippier sea un parche en defensa de cinco, que Savic no sirva para parar a Luxemburgo, que Correa no sea importante en Argentina ni Lemar en Francia, que Joao Félix sea un elemento extraño pegado a la banda en Portugal, que Suárez sea una sombra en el área y Torreira no tenga un minuto o tenga los de la basura y, sobre todo, que ninguno de nuestros jugadores españoles sean aptos para conquistar un puesto entre los convocados de Luis Enrique.

Y es que es difícil imaginar a los miembros de la plantilla dando más de lo que han dado y eso es preocupante. Preocupante porque nos hemos acostumbrado a las fiestas de gala y tememos regresar a las verbenas de barrio, preocupante porque tenemos al mejor entrenador y le van restando mimbres de cara a su milagro cotidiano, preocupante porque atisbamos el futuro y encontramos poca esperanza. Es duro y es real. Sé que muchas veces soy demasiado pesimista y hay alguna en la que tengo que rectificar mis pronósticos. No tengo dudas de que el equipo va a competir porque, mientras siga Simeone, no mutará el ADN, pero tengo muchas dudas de que el equipo ya no vaya a dar un salto de calidad, sino que sea capaz de mantenerse.

jueves, 8 de octubre de 2020

La gestión y el relato

La gestión la maneja un dúo al que un tribunal declaró culpable de un delito que había prescrito; el de

apropiación indebida. Se apropiaron de un club que era de sus socios con argucias, trampas y sin poner un sólo duro. Generaron una deuda que se consolidó como histórica y que aún hoy ahoga las arcas del club y utilizaron el club como trampolín para sus negocios personales.

El relato, por su parte, lo llevan otros, los encargados de blanquear el verdadero mal, los tipos que meten presión a Simeone desde el primer día para luego arrojarle al pozo de los fracasados, los que venden que el Atleti tiene la mejor plantilla de la historia para luego descargar de culpa a los verdaderos culpables, los que dicen ahora que Thomas no debería notarse porque no era titular indiscutible, siendo el tercer jugador con más minutos en la última temporada.

Cuando Simeone lanzó aquello de "No consuman", lo hacía con conocimiento de causa. Porque todos aquellos que hoy disculpan al dúo prescrito no te recordarán cuando dijeron que la venta del Calderón sufragaría la deuda del club, cuando dijeron que la venta de Falcao aliviaría todos los problemas económicos, no te contarán por qué rebajaron en ochenta millones la cláusula de Griezmann, porque pusieron una cláusula de setenta millones a Rodrigo o por qué renovaron a Thomas con un precio de salida de cincuenta millones. Lo hacen porque quieren vender y, visto que, después de tanta venta, las arcas del club siguen igual de vacías, uno no puede hacer otra cosa que sospechar que el dinero recaudado va todo a sus bolsillos. Pero, tranquilos, eso no lo contarán nunca los que manejan el relato.

lunes, 5 de octubre de 2020

Se desinfla el globo

Habíamos soplado demasiado pronto y demasiado rápido, habíamos visto como el globo se inflaba hasta límites insospechados y habíamos creído que aquella era nuestra obra definitiva. Pero olvidamos que el aire se escapa si no taponas, que el globo vuela si lo sueltas y que cae en picado hacia la tierra cuando ya no tiene más aire que descargar. El Atleti cargó todas sus energías contra el Granada y, nos ilusionó tanto, que creímos verle líder en tan sólo una semana. Fue el problema de inflar tanto el globo, que ahora, cuando se ha desinflado, somos conscientes de que seguimos metidos en el mismo problema que las temporadas anteriores.

Porque el centro del campo no construye ni presiona, se queda en un medio camino en el que no sabe si ir hacia adelante o volver hacia detrás, duda entre meter la pierna y esperar, entre buscar el pase horizontal o jugarse todas sus cartas en un balonazo cruzado, si atacar con todo o defender el resultado. Todas estas dudas han convertido al equipo en una impotencia constante cuando ha de afrontar partidos como los dos últimos, con el rival metido en bloque bajo y tirando contras peligrosísimas.

Lo negativo ya lo hemos dicho ¿Hay algo positivo? Claro que lo hay. Seguimos teniendo un gran portero y una buena defensa y tenemos, sobre todo, toda la temporada por delante para poder crecer y aprender. Pero el Atleti debe recuperar la energía, debe recuperar esa chispa que le convirtió, durante tres o cuatro de años, en el equipo más incómodo del mundo.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

La ilusión

Un par de semanas antes del comienzo de las hostilidades ligueras para el Atlético de Madrid, le envié un

mensaje de whatsapp a mi hermano diciéndole que hacía años que no comenzaba una temporada con tan poca ilusión. Era la consecuencia de recordar la derrota ante al Leipzig, donde no tuvimos ni esfuerzo y orgullo y saber que, de cara al próximo curso, íbamos a contar con los mismos jugadores que naufragaron en Lisboa y no fueron capaces de acercarse a disputar el título en ningún momento de la temporada.

El domingo, sin embargo, después de la goleada ante el Granada, envié otro mensaje diciendo que me había ilusionado. Era la consecuencia de saberse en posesión de un goleador histórico, de los de verdad, de los que echan a la cazuela cualquier pájaro que vuela, un jugador capaz de contagiar al resto del equipo porque ellos se saben poseedores de la conclusión si son capaces de hacerle llegar el balón a su nuevo compañero en la línea de ataque.

Un simple fichaje. Ha bastado un simple fichaje para que recuperemos la ilusión. Siempre con prudencia, claro. El verano pasado le metimos siete a ese otro equipo de la capital y todos nos precipitamos a lanzar proclamas de favoritismo inapelable. Por eso, cuando el final de temporada nos pilló compuestos y sin título, nos rasgamos las vestiduras y solicitamos un paso más por parte del club. Y  el club, que generalmente mira más el bolsillo de sus dueños que la ilusión de la afición, se encontró un fichaje a coste cero y la necesidad de la Juventus de recuperar a Morata. Una de esas casualidades que te cambian la vida o, al menos, una de esas operaciones que, sin pensarlo, te devuelven la ilusión.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Empieza lo bueno

Pues ya está aquí de nuevo. La liga, esa competición montada para que dos equipos se repartan los éxitos y dieciocho miren como celebran los regalos y como abusan de su poder y que, sin embargo, nos da de comer cada año por la obligación adquirida a quedar entre los cuatro primeros, porque económicamente, ya sabemos todos que sin Champions no hay paraíso.

Vuelve la liga y nos encuentra con sentimientos contrapuestos. La gente, deprimida hace dos días, de repente ha recobrado la ilusión y mata por un segundo de gloria. Creen que volvemos a ser favoritos para todo y olvidan que este equipo, más allá del gol, tiene un problema conceptual con el juego desde hace años. Hacía falta Luis Suárez de la misma manera que hace falta ese centrocampista que sepa conectar con él y formar una sociedad imparable. Ese centrocampista que aún no tenemos.

Vuelva la liga y nos encontraremos contra un Granada pletórico, que ha jugado tres partidos y ha ganado los tres, que se encuentra líder, clasificado para la segunda previa de la Europa League y sin absolutamente nada que perder. Y nosotros sin haber competido desde Lisboa, sin habernos probado una vez más, sin saber si lo nuestro es ilusión, realidad o seguridad mal entendida.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Buscando su lugar

El gesto siempre fruncido, siempre peleado con el mundo, siempre imponiendo la seriedad a la sonrisa, los ojos tristes, la impresión de estar siempre enfadado, peleado con el mundo, necesitado de un cariño que no encuentra tras cada esquina y deseando empezar de nuevo para volver a sentirse persona. Morata lleva muchos años buscando su lugar y todavía no lo ha encontrado.

Entró en el Atleti y aseguró, o fingió, que el Atleti también había entrado en él. Por eso, cada vez que marcaba un gol trataba de reivindicarse con la grada antes que consigo mismo, por eso, cada vez que era incapaz de anotar, se frustraba y terminaba pidiendo perdón a todos esos que jamás se lo solicitaron. Morata quería encontrarse en el Atleti, pero realmente jamás fue capaz de hacerlo.

Tenía condiciones, tenía experiencia, tenía ilusión, pero jamás demostró tener mucho gol y eso, cuando hablamos de un delantero centro, es un pecado capital. Intentó consagrarse, pero la falta de gol, la falta de confianza y, sobre todo, la falta de salud, terminó martirizándole. Cuando creía recuperar la forma, volvía a caer lesionado, cuando creía recuperar la ilusión, volvía a caer al banquillo. Espero que le vaya bien y, sobre todo, que termine encontrando su lugar en el mundo.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Opción gol

Parece que Morata se va. El tipo que llegó bajo una nebulosa de duda, que se autoproclamó atlético desde la cuna, que pidió perdón por sus errores pasados desde el fondo de Anfield, ahora necesita reivindicarse con su pasado y regresar al lugar donde fue feliz. Su amigo Pirlo le ha entonado cual sirena y el rojiblanco de cuna ahora es bianconero desde su gestación. No hay quien entienda ciertos designios internos.

Parece que quiere venir Luis Suárez. El tipo que cargó con las culpas de la debacle del Barça a pesar de haber sido el segundo mejor goleador del equipo, el que compite como un animal salvaje cuando se acerca al área, el que formó una dupla con Messi que se recordará con el paso de los años. Si se concreta la operación y perdemos a Morata para ganar a Suárez, podemos decir que Atleti habría trabajado muy bien la opción gol, porque uno es un tipo que no para de moverse pero al que le cuesta un mundo marcar y el otro es un delantero que las mete casi sin tocarlas.

Y eso es lo que necesita el Atleti, un tipo que sepa donde va a poner la pelota antes incluso de llegar a tocarla. Si se concreta la operación, que está por ver, ganamos un jugador en el crepúsculo de su carrera pero que aún tiene veinte goles en sus botas. Eso es algo fundamental para un equipo que, como el Atleti, suele moverse en marcadores cortos.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Noticias inquietantes

Todos quieren pescar aquí y parece que todos son los que quieren irse. Los cantos de sirena siempre


vienen desde fuera y nunca es el Atleti el destinatario de las seducciones ajenas. El City quiere pagar una millonada por Giménez, la Juve quiere de vuelta a Morata e incluso se ha llegado a hablar de que Hermoso se iría gratis a la Real Sociedad.

Es la derivación del consumismo, netamente enfrentado a aquel "no consuman" que dictó el Cholo en rueda de prensa, que produce inquietud, causa desazón, conduce a la preocupación. Porque no sólo vemos que no van a fichar a nadie sino que encima nos tememos que el equipo comience la temporada seriamente mermado.

¿Qué hay de verdad en todo lo que se dice? Sinceramente, me gustaría decir que poco, pero conociendo como conozco a los dos prescritos que nos gobiernan, cualquier cosa, incluso la más rocambolesca es susceptible de acontecer, porque para este par de tipos, noventa millones por Giménez y cincuenta por Morata son ciento cuarenta a mi cuenta y me escondo cuando llegue la tormenta.

jueves, 3 de septiembre de 2020

No va a venir nadie

Rakitic gratis al Sevilla, Parejo gratis al Villarreal, David Silva gratis a la Real Sociedad. Y seguimos sumando necesidades mientras los rivales se mueven y el Atleti sólo se encarga de repartir por el mundo a los futbolistas de su filial. Ni intenciones, ni rumores ¿Que necesitan un nueve? Apáñense ustedes ¿Que necesitan un cinco? Por ahí mismo se la hinco.

Así es la vida en el Atleti. Cada año un peor equipo y cada año una mayor exigencia ¿El fracaso? Siempre a la espalda del tipo que sigue haciendo milagros con encajes de bolillo. Simeone carga la culpa y los de arriba, como siempre, se van de rositas mientras van desmantelando el club e incumpliendo sus promesas una a una. Ni el nuevo estadio nos hizo más fuertes, ni jugar en Champions durante varias temporadas consecutivas nos hizo más solventes.

Ocho años consecutivos jugando la Liga de Campeones, aquello que antes era tan inalcanzable y que nos anunciaron como la panacea, descapitalizando la plantilla con la venta de sus mejores jugadores y no hay ni un euro para fichajes. El veinticinco por ciento de lo que se venda, siempre que sean capaces de colocar a Lemar o a Diego Costa. Y el año que no consiga quedar entre los cuatro primeros dirán que el Cholo no vale y que su ciclo se ha acabado, porque el gilismo, aquí, no se termina nunca.

jueves, 13 de agosto de 2020

Llegó la hora

Ya está aquí el día. Parecía que no iba a llegar, parecía que los días pasaban despacio mientras mirábamos

aquel horizonte lejano y nos veíamos jugando en la ciudad sin nombre, sin un aficionado en las gradas pero con millones de corazones palpitando al mismo son. Ha llegado el día de la tormenta y todos estamos dispuestos a entregarnos, suicidas, a esta borrasca de sentimientos que nos invade el alma cada mañana cuando sabemos que es día de partido y que el Atleti nos invadirá de lleno la mente y la memoria.

Y, como era de esperar, nada ha sido fácil. Como era de esperar, tenían que llegar los sustos, las preocupaciones, las ansiedades, el miedo, la solicitud de piedad a un ser que no existe pero al que nos remitimos siempre que necesitamos encontrar un agujero por el que sacar la cabeza. Al final los positivos fueron dos y los negativos, puestos a positivizar las ausencias, han de confabularse para darlo todo en el campo porque, por fin, llegó la hora.

Llegó la hora y no existe otra cosa, hoy, que no sea el Atleti, que no sea ese partido en esa competición que tantas grandes noches nos dio y tantos llantos finales nos perpetró. Llegó la hora y todos vemos al equipo luchando, quizá ganando, pero siempre peleando como el mejor, porque siempre la afición se estremece con pasión cuando queda entre todos campeón. Y si no lo consigue, seguiremos estremeciéndonos como pasión, porque, por más que lo repita el Cholo, ganar no es lo único importante.

lunes, 3 de agosto de 2020

Cuenta atrás

Una de esas canciones que llenan de sonido el estadio y que deja a las claras el sueño mojado de la afición del Atleti es esa que dice "Dale alegría, alegría a mi corazón, la Liga de Campeones es mi obsesión". No hay mayor declaración de intenciones ni mayor manera de decirle al equipo que deben dar hasta la última gota de sudor en pos de nuestro sueño. No hay motivo mayor para perder el sueño que esa Copa que todos estamos deseando tirar al río.

Obsesión no es obligación, no es compromiso irrefutable, no es condición sine qua non. En uno de los más memorables tifos que salió desde lo alto del estadio, en nuestra gran última noche en casa, les dijimos a ellos que estábamos "Orgullosos de no ser como vosotros", lo que viene a decir que queremos que nuestro equipo gane, pero no le queremos porque gane. Y en la obsesión por la Liga de Campeones hay implícito un contrato de obliga a darlo todo, pero sin perdemos, podremos bailar bajo la lluvia, como aquella noche, porque lo que importa es la honra hacia el escudo no el mero resultado.

Así que así estamos hoy. Soñando con un Atleti intenso, directo y contumaz y pensando mil maneras de meterle mano al Leipzig. Obsesionados con esa copa que nos quita el sueño, con esos tres partidos que parecen cortos pero es lo más parecido a un viaje hacia los confines y con ese minuto cero que se acerca pero nunca llega. Empieza la cuenta atrás. Esta semana regresa la Champions, pronto regresaremos nosotros. Pronto volveremos a cantar, esta vez desde casa, que esa copa es nuestra obsesión y que nuestro equipo es nuestra pasión.

martes, 28 de julio de 2020

La antesala de la tormenta

Siempre que el burro habla, sube el pan. Dijo que Agüero era jugador del Atleti y terminó en Manchester, dijo que Falcao tenía contrato con el Atleti y terminó en Mónaco, y dijo que Griezmann no se movería del Atleti y acabó en Barcelona. Así que las palabras de ayer del ínclito, no hacen más que hacernos creer que Oblak tiene los días contados como jugador del Atleti.

La tormenta se genera de esta manera: ellos ponen el trueno y después dejan que los demás se mojen con el agua. El jugador está en el mercado, como todos, porque todo valor activo genera un buen ingreso y, por ende, una buena comisión. El plan es decir que el jugador está en el equipo y no se quiere mover para, cuando se mueva, hacer creer que fue el propio jugador quien quiso irse y entonces las redes y las calles se llenen de voces en contra del futbolista y nunca de los mercaderes que cada año consiguen que este equipo sea un poquito peor.

Me conozco el cuento de memoria, porque después de Agüero, de Falcao y de Griezmann, dijeron que vendría uno igual o mejor y resulta que los sustitutos nunca consiguieron llenar ese vacío, porque ya es casualidad que todos, incluidos esos tres, Arda, Rodri o incluso De Gea, sean unos traidores y los tipos que robaron el club y nos dejaron sin identidad, sigan siendo presentados en la portada de un diario como un ejemplo de gestión y profesionalidad.

lunes, 27 de julio de 2020

Cuando no pasa nada

Cuando no pasa nada pensamos en que pasen cosas, deseamos un momento, buscamos un recuerdo, apostamos por un suceso. Cuando no pasa nada nos venden humo y nos castigan con incertidumbre, porque cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo y porque cuanto más tiempo pase sin que ocurra nada, más tiempo tendremos para jugar a las elucubraciones.

Cuando no pasa nada nos pasamos el día entretenidos en cosas nimias y sin sentido; fotos en Instagram de tipos en vacaciones sin un balón de por medio, noticias sin atisbo de verosimilitud, declaraciones sacadas de contexto, intentos de provocación sin sentido y, sobre todo, un colapso de noticias del otro equipo de la ciudad y que no nos interesan nada.

Cuando no pasa nada pensamos en el Leipzig, en sus laterales ofensivos, en las transiciones rápidas que tanto gustan a Nagelsmann, en el juego directo hacia la velocidad de sus puntas. No estará Werner, pero seguirán siendo rápidos, incesantes, mordaces. No tienen nada que perder y nosotros no tenemos otra cosa en la que pensar. No quiero tener miedo, prefiero la esperanza, pero cuando no pasa nada, hasta los terrores son la compañía más habitual.

jueves, 23 de julio de 2020

Nos quedamos sin nadie

Un año más, y van muchos, termina la liga, buscamos afrontar un nuevo año con ilusión y los titulares de prensa, una vez más, hablan de las ofertas irrechazables que tienen nuestros jugadores para marcharse del club. Esos jugadores que durante el año son ninguneados y que cuando llega el fin de temporada, de repente se convierten en objeto de deseo de los clubes más poderosos del planeta.

Oblak lo tiene hecho por el Chelsea porque ha quitado el nombre del equipo en su perfil de Instagram, Thomas va a ser jugador del Arsenal porque aquí cobra en cheques gourmet, Saúl y Koke van a jugar en el United porque nadie puede resistirse al valor de las muchas libras, Giménez se va al City porque para ellos pagar su cláusula es como comprar una bolsita de caramelos, Joao Félix se irá a Pernambuco y Correa a Tegucigalpa. Y así todo. No quedará ni el cobrador del frac.

Es lo mismo de siempre. Desestabilización, venta de humo y, si se puede, sacar tajada de la mentira. De lo que nunca hablarán es de la marcha de las dos ratas que nos gobiernan desde hace años, de esos tipos que venden a las figuras y les hacen parecer culpables cada verano, de los que nos dejaron sin estadio, sin escudo y, si no hubiese sido por Simeone, nos hubiesen dejado sin dignidad. De esos no hablarán nunca porque no les interesa que dejen el club. Eso sí, de los jugadores, de los que realmente valen, dirán que se tienen que ir porque, para ellos, siempre tan analísticamente objetivos, se merecen otra cosa.

lunes, 20 de julio de 2020

Fin de liga

Se acabó, por fin, una liga extraña, una liga donde se cumplió el objetivo, se quedó tercero, pero también una liga donde, aún quedando en el podio, se hizo la puntuación más baja desde que Simeone ha completado temporadas enteras, lo que viene a decir que, quizá, con un poquito más de puntería hubiésemos sido capaces de tocar un rato las narices a los dos de arriba.

Pero faltó gol y faltó fútbol y cuando hubo una cosa no hubo la otra y así es muy difícil alcanzar una regularidad. Fue una temporada difícil, donde el equipo tuvo que hacer frente a muchas novedades y a la ausencia de tipos que tenían mucho peso en el vestuario. En tres años se habían ido marchando referentes como Gabi, Torres, Godín, Filipe o Juanfran, lo que es la vieja guardia pretoriana del emperador. Así es difícil volver a conquistar, lo peor es que, en algún partido, dio la impresión de no haber ganas de seguir conquistando.

Se acaba la liga donde los impacientes silbaron al Cholo y donde los ignorantes silbaron a Koke. La liga en la que Morata demostró su implicación pero su nulo olfato de gol, en la que Costa terminó de ser una esperanza para convertirse en desesperanza y en la que Lemar y Vitolo se convirtieron, de una vez por todas, en deshechos de tienta. Se sigue esperando a Joao Félix y se sigue esperando, sobre todo, un timón en el medio y un killer arriba. Sin ello, la próxima temporada volverá a ser un quiero y no puedo. Y regresarán los silbidos, los malos gestos y, una vez más, la desesperación.

jueves, 16 de julio de 2020

La oportunidad del Getafe

El Getafe, con Bordalás, no sólo no nos ha ganado un partido, es que no nos ha hecho ni un solo gol. El Getafe, además, es el equipo ante el que el Atleti de Simeone consiguió su victoria más holgada, un siete a cero la temporada que ganamos la liga, estando incluso el Cholo invicto antes ellos. Siempre que nos hemos enfrentado a ellos, con Simeone en el banquillo, los partidos han terminado siendo más placenteros de lo previsto y, casi siempre, con los tres puntos en el zurrón.

Si existe una oportunidad para el Getafe esa no es otra que la que se le pinta hoy. Ellos aún persiguen su plaza europea y nosotros, con el cuarto puesto asegurado, ya hemos cumplido el objetivo mínimo. El Atleti competirá, pero sin incentivos, quizá sea un partido sin demasiada pierna dura o incluso con un once titular trufado de los menos habituales. Quien sabe, quizá tengan hoy la oportunidad de lograr esa victoria ante el Atleti que aún se les resiste y que, a sus socios, madridistas casi todos, les sigue escociendo en el cajón de los sueños pendientes.

Pero ojo, que nos puedan ganar no significa que tengamos que salir a mirar. A mí no me gusta ver perder al Atleti ni en los entrenamientos. Ni siquiera contra el Getafe, el equipo de mi pueblo y del que fui socio durante más de una década. Hay que salir a seguir con la racha y a afianzar ese tercer puesto que da derecho a una porción más exquisita del pastel económico. Y que el Getafe juegue en Europa el año que viene, sí, pero que no sea a costa de la permisividad del Atleti.

martes, 14 de julio de 2020

La falta de gol

Puedo recordar media docena de partidos en los que el Atleti se dejó puntos después de fallar ocasiones clamorosas de gol. Pudo ser Morata, Costa, Correa o hasta algún centrocampista, el caso es que los tropiezos del inicio, tras partidos decentes, por falta de gol, terminó mermando moralmente a un equipo que se puso como objetivo, un año más, terminar entre los cuatro primeros e intentar dar la campanada en la máxima competición continental.

Y es que la falta de gol también va a terminar mermando al equipo en la Champions. Tarde o temprano echará en falta a ese delantero fiable que tuvo en Falcao y en el primer Diego Costa y que terminó vendiendo para obligar a su entrenador a volver a reinventarse. Él puede poner el sistema, la mentalización, la táctica y el planteamiento, pero si un delantero se queda solo delante del portero, jamás podrá ser el entrenador el que marque los goles.

Saco esto a colación porque creo que el equipo, esta temporada, aún con todos sus altibajos, podría haber dado más guerra en la liga. No digo ganarla, porque el equipo aún no tiene aquellos mimbres que perdió con tipos de una pieza como Gabi, Tiago o Filipe Luis, pero sí haber llegado al tramo final tocando un poco las narices a los dos poderosos. Y es que la falta de gol le ha terminado condenando. Sin gol no hay títulos, no hay paraíso.

lunes, 13 de julio de 2020

Ocho años

Durante años, cuando la Uefa abrió la Champions hasta a cuatro participantes de la liga española, fuimos viendo como por la competición pasaban el Athletic de Bilbao, el Mallorca, el Villarreal, el Celta de Vigo, el Betis o la Real Sociedad. Fuimos comprobando, además, como Valencia, e incluso Sevilla, se iban haciendo asiduos a la competición y, mientras tanto, el Atleti jugaba la Intertoto y tampoco era capaz de ganarla. Eran años en los que el equipo jugaba mal y no se pregonaba en los medios, en los que era un equipo simpático porque no tocaba las narices y, era además, un desastre de gestión debido a la herencia que Gil y familia había dejado en las arcas del club.

En manera de gestión, el equipo, aún con la familia Gil al frente sigue siendo un desastre, pero ahora sí se dice que el equipo juega mal en todos los medios y ahora sí que tocamos las narices y a causa de ellos nos recuerda cada día el suelo de nuestro entrenador ¿Qué ocurre ahora? Que ahora sí jugamos Champions, que ahora sí competimos, que ahora, después de años atravesando el desierto, nos hemos instalado en una élite que, los portadores del lujo y la exclusividad, creían como propia. Ahora tenemos a Simeone, tenemos un equipo que compite y tenemos, sobre todo, a un director de orquesta que sabe reinventarse porque le obligan y porque ve un reto tras cada esquina.

"Sí, pero no habéis peleado la liga", nos dicen ahora. Como si fuese fácil pelear contra dos equipos que juegan sin límite de deuda, que cuentan con ayudas institucionales, que reciben más dinero que nadie por decreto, que fichan a lo mejor sin desprenderse de nadie. Como si fuese fácil pelear la liga después de haber vendido a Griezmann, a Godín, a Lucas y a Rodri y tener que reinventar un nuevo equipo con jugadores jóvenes, sin mediocentro y sin un goleador fiable. Y aún así, otro año más entre los cuatro primeros. Y van ocho. Demasiado poco cobra el entrenador.

martes, 7 de julio de 2020

Sin profundidad

El Atleti es plano, hay que decirlo. Está bien físicamente, ha recuperado energía e incluso se atreve a dominar los partidos encerrando a los rivales atrás durante algunos tramos, pero entre pase y pase, entre combinación y recombinación, hay muy buenas intenciones pero ninguna profundidad. Y sin ese pase profundo que gane la espald de la defensa es muy difícil hacer ocasiones y ganar con comodidad.

Le cuesta mucho cerrar los partidos pese a que tiene la intención de dominarlos, pese a que busca la sentencia más por la intención que por la concreción. Al no tener ese colmillo atacante necesario para los equipos campeones, se ve abocado a un riesgo que debería ser innecesario ya que en cualquier jugada aislada, en cualquier golpeo sin querer, como ayer, el rival te puede empatar y dar al traste con tus intenciones.

El Atleti, en Vigo, trató de combinar, trató de resolver la superioridad en el centro del campo, trató de ganar los balones divididos y llegar al área con gente, pero se perdió en pases horizontales y no encontró, nunca, el pase vertical, por ello empató, por ello no mereció mucho más y por ello esta temporada, que debería haber sido mucho más fructuosa, se va a marchar por la alcantarilla como un desperdicio sin mayor recuerdo. Porque cuesta mucho generar ocasiones y cuando las genera las suele mandar al limbo.

jueves, 2 de julio de 2020

Dar por dar

El Barça era el equipo que se jugaba la liga; era el equipo al que se le debería exigir colmillo, ambición y nervio. Jugaba en casa, sentía el aliento sobrepasado de un rival que le ha ganado puntos tras el parón y, además, tenía la obligación de ganar sí o sí si no quería descabalgar de un tren que llevaba rumbo al título pero que no ha hecho sino agregar paradas innecesarias.

El Atleti, sin embargo, llegaba al Camp Nou con gran parte de sus tareas hechas para jugar ante un equipo que no ha perdido un partido en casa desde hace varias temporadas, para enfrentarse a un equipo necesitado y con la tranquilidad de saberse en buena posición para alcanzar el objetivo de jugar la próxima edición de la Champions. Jugó con nervio, con interés, contraatacó con ganas y anduvo falto de esa finura que tanto le falla en el pase cuando parece que va a concretar la jugada.

Sin embargo, adivinen a qué entrenador se acusó de conformista y poco ambicioso, adivinen de quien dijeron que había dejado pasar una oportunidad, adivinen, en fin, a quien volvieron a dar por dar por el simple hecho de que su equipo no ganó el partido que ellos querían que ganase. Durante toda la temporada andan intentando decirle cómo debe jugar, intentando afearle las derrotas porque no les gusta que les compita y, sobre todo, intentando tirar por la borda su prestigio sacando a colación un salario que se ha ganado con creces.

Vuelven a afilar el dardo y vuelven a buscar su diana favorita tirando a ciegas, dando por el placer de dar, porque, aún fallando en el blanco, siempre habrá un momento en el que busquen el centro de la misma y se inventen un acierto. Porque ellos, los que dan por dar, nunca perderán esta partida.