jueves, 13 de agosto de 2020

Llegó la hora

Ya está aquí el día. Parecía que no iba a llegar, parecía que los días pasaban despacio mientras mirábamos

aquel horizonte lejano y nos veíamos jugando en la ciudad sin nombre, sin un aficionado en las gradas pero con millones de corazones palpitando al mismo son. Ha llegado el día de la tormenta y todos estamos dispuestos a entregarnos, suicidas, a esta borrasca de sentimientos que nos invade el alma cada mañana cuando sabemos que es día de partido y que el Atleti nos invadirá de lleno la mente y la memoria.

Y, como era de esperar, nada ha sido fácil. Como era de esperar, tenían que llegar los sustos, las preocupaciones, las ansiedades, el miedo, la solicitud de piedad a un ser que no existe pero al que nos remitimos siempre que necesitamos encontrar un agujero por el que sacar la cabeza. Al final los positivos fueron dos y los negativos, puestos a positivizar las ausencias, han de confabularse para darlo todo en el campo porque, por fin, llegó la hora.

Llegó la hora y no existe otra cosa, hoy, que no sea el Atleti, que no sea ese partido en esa competición que tantas grandes noches nos dio y tantos llantos finales nos perpetró. Llegó la hora y todos vemos al equipo luchando, quizá ganando, pero siempre peleando como el mejor, porque siempre la afición se estremece con pasión cuando queda entre todos campeón. Y si no lo consigue, seguiremos estremeciéndonos como pasión, porque, por más que lo repita el Cholo, ganar no es lo único importante.

lunes, 3 de agosto de 2020

Cuenta atrás

Una de esas canciones que llenan de sonido el estadio y que deja a las claras el sueño mojado de la afición del Atleti es esa que dice "Dale alegría, alegría a mi corazón, la Liga de Campeones es mi obsesión". No hay mayor declaración de intenciones ni mayor manera de decirle al equipo que deben dar hasta la última gota de sudor en pos de nuestro sueño. No hay motivo mayor para perder el sueño que esa Copa que todos estamos deseando tirar al río.

Obsesión no es obligación, no es compromiso irrefutable, no es condición sine qua non. En uno de los más memorables tifos que salió desde lo alto del estadio, en nuestra gran última noche en casa, les dijimos a ellos que estábamos "Orgullosos de no ser como vosotros", lo que viene a decir que queremos que nuestro equipo gane, pero no le queremos porque gane. Y en la obsesión por la Liga de Campeones hay implícito un contrato de obliga a darlo todo, pero sin perdemos, podremos bailar bajo la lluvia, como aquella noche, porque lo que importa es la honra hacia el escudo no el mero resultado.

Así que así estamos hoy. Soñando con un Atleti intenso, directo y contumaz y pensando mil maneras de meterle mano al Leipzig. Obsesionados con esa copa que nos quita el sueño, con esos tres partidos que parecen cortos pero es lo más parecido a un viaje hacia los confines y con ese minuto cero que se acerca pero nunca llega. Empieza la cuenta atrás. Esta semana regresa la Champions, pronto regresaremos nosotros. Pronto volveremos a cantar, esta vez desde casa, que esa copa es nuestra obsesión y que nuestro equipo es nuestra pasión.

martes, 28 de julio de 2020

La antesala de la tormenta

Siempre que el burro habla, sube el pan. Dijo que Agüero era jugador del Atleti y terminó en Manchester, dijo que Falcao tenía contrato con el Atleti y terminó en Mónaco, y dijo que Griezmann no se movería del Atleti y acabó en Barcelona. Así que las palabras de ayer del ínclito, no hacen más que hacernos creer que Oblak tiene los días contados como jugador del Atleti.

La tormenta se genera de esta manera: ellos ponen el trueno y después dejan que los demás se mojen con el agua. El jugador está en el mercado, como todos, porque todo valor activo genera un buen ingreso y, por ende, una buena comisión. El plan es decir que el jugador está en el equipo y no se quiere mover para, cuando se mueva, hacer creer que fue el propio jugador quien quiso irse y entonces las redes y las calles se llenen de voces en contra del futbolista y nunca de los mercaderes que cada año consiguen que este equipo sea un poquito peor.

Me conozco el cuento de memoria, porque después de Agüero, de Falcao y de Griezmann, dijeron que vendría uno igual o mejor y resulta que los sustitutos nunca consiguieron llenar ese vacío, porque ya es casualidad que todos, incluidos esos tres, Arda, Rodri o incluso De Gea, sean unos traidores y los tipos que robaron el club y nos dejaron sin identidad, sigan siendo presentados en la portada de un diario como un ejemplo de gestión y profesionalidad.

lunes, 27 de julio de 2020

Cuando no pasa nada

Cuando no pasa nada pensamos en que pasen cosas, deseamos un momento, buscamos un recuerdo, apostamos por un suceso. Cuando no pasa nada nos venden humo y nos castigan con incertidumbre, porque cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo y porque cuanto más tiempo pase sin que ocurra nada, más tiempo tendremos para jugar a las elucubraciones.

Cuando no pasa nada nos pasamos el día entretenidos en cosas nimias y sin sentido; fotos en Instagram de tipos en vacaciones sin un balón de por medio, noticias sin atisbo de verosimilitud, declaraciones sacadas de contexto, intentos de provocación sin sentido y, sobre todo, un colapso de noticias del otro equipo de la ciudad y que no nos interesan nada.

Cuando no pasa nada pensamos en el Leipzig, en sus laterales ofensivos, en las transiciones rápidas que tanto gustan a Nagelsmann, en el juego directo hacia la velocidad de sus puntas. No estará Werner, pero seguirán siendo rápidos, incesantes, mordaces. No tienen nada que perder y nosotros no tenemos otra cosa en la que pensar. No quiero tener miedo, prefiero la esperanza, pero cuando no pasa nada, hasta los terrores son la compañía más habitual.

jueves, 23 de julio de 2020

Nos quedamos sin nadie

Un año más, y van muchos, termina la liga, buscamos afrontar un nuevo año con ilusión y los titulares de prensa, una vez más, hablan de las ofertas irrechazables que tienen nuestros jugadores para marcharse del club. Esos jugadores que durante el año son ninguneados y que cuando llega el fin de temporada, de repente se convierten en objeto de deseo de los clubes más poderosos del planeta.

Oblak lo tiene hecho por el Chelsea porque ha quitado el nombre del equipo en su perfil de Instagram, Thomas va a ser jugador del Arsenal porque aquí cobra en cheques gourmet, Saúl y Koke van a jugar en el United porque nadie puede resistirse al valor de las muchas libras, Giménez se va al City porque para ellos pagar su cláusula es como comprar una bolsita de caramelos, Joao Félix se irá a Pernambuco y Correa a Tegucigalpa. Y así todo. No quedará ni el cobrador del frac.

Es lo mismo de siempre. Desestabilización, venta de humo y, si se puede, sacar tajada de la mentira. De lo que nunca hablarán es de la marcha de las dos ratas que nos gobiernan desde hace años, de esos tipos que venden a las figuras y les hacen parecer culpables cada verano, de los que nos dejaron sin estadio, sin escudo y, si no hubiese sido por Simeone, nos hubiesen dejado sin dignidad. De esos no hablarán nunca porque no les interesa que dejen el club. Eso sí, de los jugadores, de los que realmente valen, dirán que se tienen que ir porque, para ellos, siempre tan analísticamente objetivos, se merecen otra cosa.

lunes, 20 de julio de 2020

Fin de liga

Se acabó, por fin, una liga extraña, una liga donde se cumplió el objetivo, se quedó tercero, pero también una liga donde, aún quedando en el podio, se hizo la puntuación más baja desde que Simeone ha completado temporadas enteras, lo que viene a decir que, quizá, con un poquito más de puntería hubiésemos sido capaces de tocar un rato las narices a los dos de arriba.

Pero faltó gol y faltó fútbol y cuando hubo una cosa no hubo la otra y así es muy difícil alcanzar una regularidad. Fue una temporada difícil, donde el equipo tuvo que hacer frente a muchas novedades y a la ausencia de tipos que tenían mucho peso en el vestuario. En tres años se habían ido marchando referentes como Gabi, Torres, Godín, Filipe o Juanfran, lo que es la vieja guardia pretoriana del emperador. Así es difícil volver a conquistar, lo peor es que, en algún partido, dio la impresión de no haber ganas de seguir conquistando.

Se acaba la liga donde los impacientes silbaron al Cholo y donde los ignorantes silbaron a Koke. La liga en la que Morata demostró su implicación pero su nulo olfato de gol, en la que Costa terminó de ser una esperanza para convertirse en desesperanza y en la que Lemar y Vitolo se convirtieron, de una vez por todas, en deshechos de tienta. Se sigue esperando a Joao Félix y se sigue esperando, sobre todo, un timón en el medio y un killer arriba. Sin ello, la próxima temporada volverá a ser un quiero y no puedo. Y regresarán los silbidos, los malos gestos y, una vez más, la desesperación.

jueves, 16 de julio de 2020

La oportunidad del Getafe

El Getafe, con Bordalás, no sólo no nos ha ganado un partido, es que no nos ha hecho ni un solo gol. El Getafe, además, es el equipo ante el que el Atleti de Simeone consiguió su victoria más holgada, un siete a cero la temporada que ganamos la liga, estando incluso el Cholo invicto antes ellos. Siempre que nos hemos enfrentado a ellos, con Simeone en el banquillo, los partidos han terminado siendo más placenteros de lo previsto y, casi siempre, con los tres puntos en el zurrón.

Si existe una oportunidad para el Getafe esa no es otra que la que se le pinta hoy. Ellos aún persiguen su plaza europea y nosotros, con el cuarto puesto asegurado, ya hemos cumplido el objetivo mínimo. El Atleti competirá, pero sin incentivos, quizá sea un partido sin demasiada pierna dura o incluso con un once titular trufado de los menos habituales. Quien sabe, quizá tengan hoy la oportunidad de lograr esa victoria ante el Atleti que aún se les resiste y que, a sus socios, madridistas casi todos, les sigue escociendo en el cajón de los sueños pendientes.

Pero ojo, que nos puedan ganar no significa que tengamos que salir a mirar. A mí no me gusta ver perder al Atleti ni en los entrenamientos. Ni siquiera contra el Getafe, el equipo de mi pueblo y del que fui socio durante más de una década. Hay que salir a seguir con la racha y a afianzar ese tercer puesto que da derecho a una porción más exquisita del pastel económico. Y que el Getafe juegue en Europa el año que viene, sí, pero que no sea a costa de la permisividad del Atleti.

martes, 14 de julio de 2020

La falta de gol

Puedo recordar media docena de partidos en los que el Atleti se dejó puntos después de fallar ocasiones clamorosas de gol. Pudo ser Morata, Costa, Correa o hasta algún centrocampista, el caso es que los tropiezos del inicio, tras partidos decentes, por falta de gol, terminó mermando moralmente a un equipo que se puso como objetivo, un año más, terminar entre los cuatro primeros e intentar dar la campanada en la máxima competición continental.

Y es que la falta de gol también va a terminar mermando al equipo en la Champions. Tarde o temprano echará en falta a ese delantero fiable que tuvo en Falcao y en el primer Diego Costa y que terminó vendiendo para obligar a su entrenador a volver a reinventarse. Él puede poner el sistema, la mentalización, la táctica y el planteamiento, pero si un delantero se queda solo delante del portero, jamás podrá ser el entrenador el que marque los goles.

Saco esto a colación porque creo que el equipo, esta temporada, aún con todos sus altibajos, podría haber dado más guerra en la liga. No digo ganarla, porque el equipo aún no tiene aquellos mimbres que perdió con tipos de una pieza como Gabi, Tiago o Filipe Luis, pero sí haber llegado al tramo final tocando un poco las narices a los dos poderosos. Y es que la falta de gol le ha terminado condenando. Sin gol no hay títulos, no hay paraíso.

lunes, 13 de julio de 2020

Ocho años

Durante años, cuando la Uefa abrió la Champions hasta a cuatro participantes de la liga española, fuimos viendo como por la competición pasaban el Athletic de Bilbao, el Mallorca, el Villarreal, el Celta de Vigo, el Betis o la Real Sociedad. Fuimos comprobando, además, como Valencia, e incluso Sevilla, se iban haciendo asiduos a la competición y, mientras tanto, el Atleti jugaba la Intertoto y tampoco era capaz de ganarla. Eran años en los que el equipo jugaba mal y no se pregonaba en los medios, en los que era un equipo simpático porque no tocaba las narices y, era además, un desastre de gestión debido a la herencia que Gil y familia había dejado en las arcas del club.

En manera de gestión, el equipo, aún con la familia Gil al frente sigue siendo un desastre, pero ahora sí se dice que el equipo juega mal en todos los medios y ahora sí que tocamos las narices y a causa de ellos nos recuerda cada día el suelo de nuestro entrenador ¿Qué ocurre ahora? Que ahora sí jugamos Champions, que ahora sí competimos, que ahora, después de años atravesando el desierto, nos hemos instalado en una élite que, los portadores del lujo y la exclusividad, creían como propia. Ahora tenemos a Simeone, tenemos un equipo que compite y tenemos, sobre todo, a un director de orquesta que sabe reinventarse porque le obligan y porque ve un reto tras cada esquina.

"Sí, pero no habéis peleado la liga", nos dicen ahora. Como si fuese fácil pelear contra dos equipos que juegan sin límite de deuda, que cuentan con ayudas institucionales, que reciben más dinero que nadie por decreto, que fichan a lo mejor sin desprenderse de nadie. Como si fuese fácil pelear la liga después de haber vendido a Griezmann, a Godín, a Lucas y a Rodri y tener que reinventar un nuevo equipo con jugadores jóvenes, sin mediocentro y sin un goleador fiable. Y aún así, otro año más entre los cuatro primeros. Y van ocho. Demasiado poco cobra el entrenador.

martes, 7 de julio de 2020

Sin profundidad

El Atleti es plano, hay que decirlo. Está bien físicamente, ha recuperado energía e incluso se atreve a dominar los partidos encerrando a los rivales atrás durante algunos tramos, pero entre pase y pase, entre combinación y recombinación, hay muy buenas intenciones pero ninguna profundidad. Y sin ese pase profundo que gane la espald de la defensa es muy difícil hacer ocasiones y ganar con comodidad.

Le cuesta mucho cerrar los partidos pese a que tiene la intención de dominarlos, pese a que busca la sentencia más por la intención que por la concreción. Al no tener ese colmillo atacante necesario para los equipos campeones, se ve abocado a un riesgo que debería ser innecesario ya que en cualquier jugada aislada, en cualquier golpeo sin querer, como ayer, el rival te puede empatar y dar al traste con tus intenciones.

El Atleti, en Vigo, trató de combinar, trató de resolver la superioridad en el centro del campo, trató de ganar los balones divididos y llegar al área con gente, pero se perdió en pases horizontales y no encontró, nunca, el pase vertical, por ello empató, por ello no mereció mucho más y por ello esta temporada, que debería haber sido mucho más fructuosa, se va a marchar por la alcantarilla como un desperdicio sin mayor recuerdo. Porque cuesta mucho generar ocasiones y cuando las genera las suele mandar al limbo.

jueves, 2 de julio de 2020

Dar por dar

El Barça era el equipo que se jugaba la liga; era el equipo al que se le debería exigir colmillo, ambición y nervio. Jugaba en casa, sentía el aliento sobrepasado de un rival que le ha ganado puntos tras el parón y, además, tenía la obligación de ganar sí o sí si no quería descabalgar de un tren que llevaba rumbo al título pero que no ha hecho sino agregar paradas innecesarias.

El Atleti, sin embargo, llegaba al Camp Nou con gran parte de sus tareas hechas para jugar ante un equipo que no ha perdido un partido en casa desde hace varias temporadas, para enfrentarse a un equipo necesitado y con la tranquilidad de saberse en buena posición para alcanzar el objetivo de jugar la próxima edición de la Champions. Jugó con nervio, con interés, contraatacó con ganas y anduvo falto de esa finura que tanto le falla en el pase cuando parece que va a concretar la jugada.

Sin embargo, adivinen a qué entrenador se acusó de conformista y poco ambicioso, adivinen de quien dijeron que había dejado pasar una oportunidad, adivinen, en fin, a quien volvieron a dar por dar por el simple hecho de que su equipo no ganó el partido que ellos querían que ganase. Durante toda la temporada andan intentando decirle cómo debe jugar, intentando afearle las derrotas porque no les gusta que les compita y, sobre todo, intentando tirar por la borda su prestigio sacando a colación un salario que se ha ganado con creces.

Vuelven a afilar el dardo y vuelven a buscar su diana favorita tirando a ciegas, dando por el placer de dar, porque, aún fallando en el blanco, siempre habrá un momento en el que busquen el centro de la misma y se inventen un acierto. Porque ellos, los que dan por dar, nunca perderán esta partida.

lunes, 29 de junio de 2020

La confianza en el físico

El equipo, para estar bien deportivamente, necesita estar bien físicamente, porque en el físico, en el esfuerzo máximo, la solidaridad y la unión ha convertido su fútbol en una seña de identidad. Cuando llegó el parón, la victoria de Anfield se había convertido en bálsamo anímico pero el equipo llevaba semanas con la lengua fuera, víctima de un esfuerzo sobrehumano y de una planificación mal templada.

Pero llegó el parón y, como dicen que no hay mal que por bien no venga, el equipo tuvo tiempo de recuperar tono, tomar oxígeno y reconstruirse físicamente de cara a un último tramo que le iba a exigir un esfuerzo extra porque por primera vez en muchas temporadas, afrontaba la recta final del campeonato sin haberse asegurado una plaza en la próxima edición de la Champions League.

Y de repente, después de ir a rastras durante toda la liga, hemos ganado trece puntos de los quince disputados mientras que los que estaban por encima apenas han sumado media docena el que más, cierto es que el calendario ha sido amable, pero en los partidos que, a priori eran fáciles, el equipo se estrella una una otra vez contra sus frustraciones, sin embargo ahora puede que el fútbol siga escaseando y falte finura en el pase, pero se aprieta en el centro del campo y apenas se pasan apuros en defensa, es el síntoma de que el equipo se siente bien, se siente cómodo, se siente capaz. Y ahora bien el Nou Camp, un lugar donde hace más de una década que no ganamos. Toca, de una vez, decir aquí estamos de nuevo. Toca hacer creer que somos capaces, aún, de hacer algo importante en esta temporada tan extraña.

viernes, 19 de junio de 2020

La reconversión

Habíamos fichado a un mediocentro, pero era un transportista de balones que sólo sabía conducir sin sentido y se ofuscaba a la hora de buscar el pase. Su pasado, además, no le ayudaba; sus tíos y abuelos habían sido leyendas del Madrid y su padre, para más inri, se acogió a no se qué artículo para decirle a los del Atleti que no quería jugar con ellos.

La primera vez que le vimos más cerca del área fue en Valencia. Allí Simeone le colocó como interior derecha y demostró más recorrido natural y más fiabilidad en las acciones con un poco de libertad. Anotó un gol y la anécdota quedó latente pero guardada. Poco después, en el partido de ida ante el Liverpool, completó unos minutos notables desde su salida, otra vez arrancando desde la derecha. Era el preámbulo de lo que estaba por venir, porque en Anfield sacó el tarro de las esencias y se coronó como el héroe de una noche que pintaba funesta.

La reconversión de Llorente ha sido fruto de la explosión de confianza al verse en un lugar idóneo para él. El mérito, además de suyo por saberse sobreponer y saberse, sobre todo adaptar, es, una vez más, de Simeone, ese visionario que convierte a buenos futbolistas en dioses y a futbolistas dudosos en figuras. Tan buen rendimiento dan con él que cuando creen que se comerán el mundo, se dan cuenta de que fuera de sus preceptos hace mucho frío. Ya lo sabe Llorente o el que venga detrás, jugar bien con Simeone es cuestión de fe y confianza, jugar bien sin él es cuestión de que crean en ti y no todo el mundo lo hace como él.

martes, 9 de junio de 2020

The show must go on

Ya estamos de vuelta. Ya estamos con el deseo latente, todos, como si nada hubiese pasado, como si el mundo no hubiese cambiado y esto no hubiese sido más que un sueño disfrazado de alarma y con final feliz. Somos tan permeables a los problemas que, guiados por el egoísmo, nos lanzamos en cabeza hacia el primer charco que vemos. Y necesitamos mojarnos de fútbol porque necesitamos opio, pan y circo. Porque necesitamos recordarnos a nosotros mismos que no existe nueva normalidad si el Atleti no está incluido en el lote.

Ya estamos de vuelta porque el espectáculo debe continuar y los muertos no son más que estadística. Porque los debates ya no giran en torno al virus sino en torno a cuánta gente podrán meter en los estadios. Porque queremos olvidar, porque no queremos que la vergüenza nos pise la lengua y nos recuerde donde hemos estado metidos estos dos meses. Yo fui el primero en pecar al marcharme a Anfield. Y seré el primero en pecar sintonizando el partido del Atleti el domingo al mediodía.

Estamos de vuelta porque volver es querer olvidar, porque volver es tener a meno el recurso fácil, porque el Atleti es parte de nuestra vida y no concebimos la vida sin él. El espectáculo continúa, la pandemia sigue en pie y las tertulias se llenan de nuevas esperanzas. Pero la vieja premisa debería ser unánime más allá de las pretensiones económicas del mercader que preside la liga; vamos a hacer las cosas bien o si no no las hagamos.

martes, 2 de junio de 2020

Programas de televisión

El Atleti, sin su gente, será un elemento extraño que divague por el terreno. Mantendrá la esencia y, seguramente, también la competitividad, pero perderá el alma, porque el Atleti necesita retroalimentarse y no hay mejor nutriente que la grada del Metropolitano llena y empujando sin cesar en pos de la victoria.

El Atleti, sin su gente, será un generador desenchufado de la corriente, un guante si mano que lo sostenga, un ciudadano expuesto al virus sin su mascarilla de protección. Porque el Atleti, más allá de un escudo, unos colores e incluso una historia que le respalda, es la esencia extraída del puño cerrado y los dientes apretados de cada uno de sus seguidores, es la voz, esta vez en off, que alienta cada paso, es el abrazo sincero repartido en una grada después de cada gol.

El Atleti, sin su gente, protagonizará spots de conveniencia ajena, lidiará faenas impostadas y correrá carreras en pos de una nómina desconocida. El negocio manda y el fútbol, convertido en negocio, se ha prostituido tanto que se ha colocado por encima de la salud y, sobre todo, por encima de la emoción. Porque por mucha afición que tengan, el Atleti, sin su gente, no disputará partidos de fútbol sino que protagonizará programas de televisión.

domingo, 24 de mayo de 2020

Rumores de perfil bajo

Ya avisé hace unos días que venían tiempos duros por la crisis económica. El Atleti lleva años con un agujero y, aunque ha multiplicado su presupuesto por cuatro desde que Simeone se hizo cargo de la nave, la mala gestión de sus dirigentes le ha obligado una y otra vez a vender a sus estrellas, empeorar el equipo para pagar deudas y hacerle creer al técnico que su sola valía era suficiente para seguir en la cima.

Lo que se viene tras la crisis, ya lo están anunciando los medios afines con filtraciones en modo de advertencia para poder ponerse la venda antes de la herida y poder decir aquello de que el que avisa no es traidor. No se va a hablar de gente de puntera, como otros años, rumores que fueron mentira pero que al menos terminaron con Griezmann, Oblak o Joao Félix vistiendo de rojiblanco. Lo que ahora viene son rumores de perfil bajo para que nos vayamos a haciendo a la idea de que nuestro mercado quedará aún más acotado que nunca.

Es por ello que donde ayer sonaban nombres como Lacazette, Rodrigo o Rakitic, hoy suenan nombres como Arambarri, Campaña o Denis Suárez. Es lo que toca en tiempos de crisis, tipos de perfil bajo procedentes de equipos de tabla media o baja que vendrán a reforzar un puesto sin saber si tendrán la suficiente capacidad para pelear un puesto en la élite. Y es que la élite precisa de los mejores y, aún así, seguimos sabiendo que nuestro mejor activo es el entrenador y que, si la crisis no se lo lleva por delante, seguiremos teniendo el balance de la ilusión en modo positivo.

martes, 19 de mayo de 2020

17 de mayo

El diecisiete de mayo es mi cumpleaños. Sería una fecha más en el calendario sino fuese porque durante dos temporadas, el Atleti me hizo los mejores regalos del mundo. Aquella Copa en el Bernabéu después de catorce años sin ganar un derbi. Y aquella liga en el Camp Nou exorcizando todos los demonios que, durante años, acompañaron al equipo. Porque el Atleti, durante muchos años, se empeñó en amargarme los cumpleaños, en hacerme creer que cada mes de mayo no eran sino la confirmación a una pesadilla que había durado nueve meses.

El diecisiete de mayo de 2013 yo recibí una entrada como regalo a las tres de la tarde. Justo había terminado de comer y en mi casa se presentaron mis padres y mis hermanos, como si no pudiesen esperar a que terminase la siesta para venir a celebrar. Me dieron un sobre que contenía una entrada a lo inolvidable. Yo, que ya venía atacado desde el comienzo del día, templé ánimos, agradecí con el corazón y me puse la rojiblanca rumbo al estadio de ese otro equipo donde no nos han visto perder una final. Fue increíble. La previa, el partido, las paradas de Courtois, entonces un caza canguros, los goles y la apoteosis final mientras Koke clavaba la bandera del Atleti en el centro del campo. Uno de los mejores cumpleaños de mi vida. Rematado en Neptuno, cosido a mi memoria como se cosen las cosas que tienen todo el sentido.

El diecisiete de mayo de 2014, sábado, yo celebré el cumpleaños comiendo fuera de casa. Mi mujer, que en los días de partido importante no tiene más remedio que soportarme, y mis hijos, que eran muy pequeños entonces, tuvieron que ver como comía con la cabeza en otro sitio y cada vez menos uñas en los dedos. Aquella tarde, Godín me hizo gritar como un loco y tengo en la cabeza ese momento en el que Tiago recoge el último balón justo en el pitido inicial y cai al suelo preso de la emoción. Una Copa y una Liga, es muy difícil que alguien, como hizo el Atleti, me vuelva a regalar algo mejor y algo tan inolvidable.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Tiempos duros

Vienen tiempos duros para el Atleti. Con una deuda astronómica con terceros y una crisis económica por delante en la que, al contrario que el vecino, no va a obtener ayudas ni demoras, se va a ver obligado a hacer cuentas de más y, en casi todos los casos, cuentas de menos. Olvídense de fichajes de postín y olvídense de plantillas de campanillas. Otra cosa es lo que nos digan y otra, aún peor, lo que nos quieran vender.

Porque primero dirán que los jugadores juegan donde quieren, luego filtrarán silencios a la prensa para provocar sospechas, cuando el jugador se vaya será el malo y ellos, siempre indemnes ante el desmantelamiento del equipo, dirán que vendrá otro igual o mejor. Cuando el que llegue sea peor que el que se fue, será el momento de decir que el Atleti tiene la mejor plantilla de su historia. Luego llegarán las hostias, las lágrimas y esa palabra llamada fracaso que a los tribuneros del resultado les gusta tanto utilizar.

No perdáis la pista porque llevan semanas vendiendo artículos sobre lo buena que es nuestra cantera. Es sólo la antesala de lo que está por venir. El Atleti se verá obligado de prescindir de algún jugador importante que se irá como villano y el entrenador tendrá que componérselas con chicos que, seguramente sean muy buenos, pero que apenas han jugado media hora en la alta competición. Y cuando la mejor plantilla de la historia no cumpla las expectativas entonces volverán a decir que el entrenador mejor pagado es un perdedor sin remedio.

Vienen tiempos duros para el Atleti.

jueves, 30 de abril de 2020

Semana de cumpleaños

Primero fue el cumpleaños del equipo y después le tocó al entrenador. Son cincuenta, medio siglo, los que ya contemplan los ojos de Diego Simeone, lo que quiere decir que llegó aquí con cuarenta y uno siendo más joven de lo que soy yo ahora y produciéndome un vértigo semejante al de un partido de vuelta en Anfield.

Cumple cincuenta el tipo que nos sacó del hoyo y nos faltarían palabras para agradecer aunque tenemos alguna para felicitar, nos faltan momentos para olvidar y nos sobran los que podemos recordar, porque, aún con todos los fracasos en bote de cristal, no son nada comparados con el de vivir en la mediocridad donde estábamos situados justo cuando este señor llegó para rescatarnos. Fracasar, ahora, para el Atleti es lo que hace diez años se hubiese considerado como un éxito.

Felicidades, Cholo. Y aunque no vayas a estar otros cincuenta años con nosotros, todos sabemos ya que la importancia vive en el legado y que lo que tú nos has enseñado es que competir es la vida, que el esfuerzo no se negocia y que lo más importante de todo es poder vestir la camiseta del Atleti con orgullo. Hasta lo que no te quieren saben que eres uno de los nuestros. Feliz cumpleaños, míster.

lunes, 27 de abril de 2020

117 años

Has vivido mil historias, decenas de miles de momentos, resultados, alientos, ilusiones, esperanzas, concreciones, decepciones, reflexiones. Te han vilipendiado, te han vendido, te han descendido a los infiernos y han jugado con tu idiosincrasia, te convirtieron en sociedad anónima y dejaste de ser club pero seguiste siendo el equipo de todos aquellos que sentíamos que el alma no nos inundaba el corazón si no estabas tú presente cada domingo.

Te pilla el cumpleaños en pleno confinamiento. No es la primera vez que te encuentras huérfano de juego, huérfano de aliento presencial. Has vivido guerras, huelgas y alguna que otra injusticia, pero aún así nunca has dejado de hacernos vivir, de hacernos sentir esa ilusión que sólo aparece cuando llega un partido y sabemos que, pase lo que pase, vamos a seguir queriéndote más allá del minuto noventa.

Porque cuando alguien elige estar a tu lado sabe que es para siempre y sabes tú también que, con tus devenires y tus excentricidades, tus imprevisibilidades, tus maneras de vivir, has conseguido una legión de fieles curados de espanto, precavidos, alentosos y, sobre todo, fieles a tu causa. Te lo terminamos perdonando todo porque donde hay amor no vemos los defectos.

Feliz cumpleaños, Atleti.